Santiago del Estero endureció las críticas a Tucumán por la contaminación con cenizas a la Cuenca Salí-Dulce que provocan las industrias. El Defensor del Pueblo de la vecina provincia, Martín Díaz Achával, dijo que “el gobierno engaña a la Nación, no controla y sigue habilitando industrias que contaminan”, lo que demuestra “la incapacidad y la impotencia”.
“Es una demostración más de que engañan a los mismos tucumanos, a nosotros y a la Nación, porque no hay control. Aquí el problema es que no hay control”, expresó Díaz Achával sobre las autoridades tucumanas en una entrevista con el diario El Liberal.
Las autoridades ambientales santiagueñas habían expresado su reclamo ante sus pares de Tucumán en la última reunión que tuvo el Comité de Cuenca en la provincia de Córdoba, por la contaminación con cenizas de ríos y arroyos que desembocan en el embalse Río Hondo, hecho que fue comprobado durante los últimos monitoreos. Los funcionarios señalaron que estos residuos provienen del lavado de los filtros húmedos que se colocaron en las chimeneas de las plantas fabriles.
“Esto yo lo venía señalando, que la mancha negra en el embalse era carbonilla, que antes los ingenios arrojaban en el aire y se dispersaba y molestaba a los tucumanos”, manifestó. Asimismo, enfatizó que los principales afectados por esta situación son los mismos tucumanos, porque esta afectación de las aguas pasa en 100 kilómetros del curso hidrológico. “El primer contaminado, el primer podrido es Tucumán, nosotros saltamos por los que nos llega”, graficó.
En este marco, recordó que en marzo del 2010, el gobernador José Alperovich; su esposa, la senadora Beatriz Rojkés; y el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, inauguraron la planta del ingenio La Florida, del empresario Jorge Rocchia Ferro, que recientemente la Secretaría de Medio Ambiente de Tucumán tuvo que cerrarla porque no tenía planta de tratamiento acorde para la vinaza, según comprobó una inspección del Comité de Cuenca.
“Esto es un símbolo de la incapacidad y de la impotencia para controlar que tiene el gobierno tucumano. Es un gobierno notoriamente impotente, porque los filtros están, se sabe cada cuánto los van a sacar y no son capaces de ir a comprobar qué se hace con la carbonilla”, sentenció Díaz Achával.