Una banda de estafadores tucumanos, compuesta por tres hombres agentes en actividad de la Policía de nuestra provincia y una mujer, fue desbaratada en la noche del viernes vendiendo entradas truchas para la Serenata a Cafayate en la puerta del predio donde se realiza el tradicional festival, la Bodega Encantada. La Policía de Salta les secuestró más de 200 tickets falos, $ 2.900 y un auto en el que se desplazaban.
Tras el procedimiento, a cargo del director de Seguridad de la Policía de Salta, Regino Montero, fueron detenidos los oficiales tucumanos Álvaro Orellana, de 27 años, e Iván Muñoz, de 28, ambos con revista en la localidad de Monteros, según publicó el diario El Tribuno.
Al advertir que habían sido descubiertos, ambos sujetos trataron de escapar en un Chevrolet Corsa, pero fueron atrapados luego de una cinematográfica persecución. Por el camino iban arrojando las entradas truchas, pero no pudieron deshacerse de todas.
“Los tickets son de altísima factura, casi idénticos a los originales, y fueron advertidos por un oficial experto. Todos son para acceder a las populares, lo que indica que los estafadores pensaron bien su maniobra, ya que las plateas son numeradas”, indicó Montero.
En otro vehículo escaparon otros dos de los integrantes de la banda. Se trata del cabo Rubén Molina y una mujer que no ha sido identificada. “Tenemos información de que estos sujetos ya habían operado en los festivales de Cosquín, tanto el folclórico como el rockero, y en el de Jesús María. Pero, cotejando datos con otras fuerzas, se tiene la casi certeza plena de que vienen desplazándose por todo el país vendiendo entradas falsificadas para espectáculos de gran afluencia de público”, comentó el comisario salteño.
Los dos oficiales tucumanos quedaron alojados en la comisaría de Cafayate, pero serán trasladados el lunes a la Alcaidía Judicial de la capital salteña. Los delincuentes ya quedaron a disposición de la Justicia, pero recién les tomarán declaración indagatoria el miércoles próximo en virtud de la sucesión de feriados. La causa quedó en manos del juez de Instrucción Formal I, Martín Fernando Pérez, quien la caratuló como “estafa y defraudación”. ©eldiario24.com