Más de 500 oficiales y suboficiales de la Policía de Misiones se autoacurtelaron en la noche del martes y en la mañana de este miércoles permanecían instalados en una sede de la fuerza a modo de reclamo de un salario básico de 2.200 pesos, una autorización para sindicalizar el movimiento y el quite de las sanciones a los que realizaron la propuesta de organización.
La manifestación comenzó a gestarse poco antes de la medianoche, en la sede del comando radioeléctrico, ubicado a unos mil metros del acceso a la zona céntrica de la capital misionera, según informó el sitio Territorio Digital.
Si bien no hubo comunicaciones oficiales con respecto al levantamiento policial, trascendió que desde el principio y durante la madrugada hubo contactos de los manifestantes con funcionarios del gobierno que encabeza Maurice Closs.
Una de las reuniones se concretó con la presencia del secretario de Seguridad de la provincia, Julio Lenzken, quien se interiorizó de los planteos para trasladarlos a las autoridades superiores del ministerio de Gobierno, a cargo de Jorge Franco.
Hasta la mañana de este miércoles, no trascendió si hubo nuevos contactos, aunque se supo que los policías uniformados se encuentran desarmados, pero con intenciones de continuar con la protesta hasta obtener una respuesta, y que Lenzken no daría marcha atrás en sus intenciones de sancionar a los efectivos revoltosos.
Con ese fin, los referentes de la manifestación estarían aguardando la adhesión de sus camaradas del interior, que de a poco se fueron acercando a la protesta, y de las principales unidades de la policía provincial.