Tiphawam Prakarn sufría de depresión y llamó a su marido para decirle que iba a ver al médico. Pero en lugar de eso, fue a un centro turístico y se arrojo en una fosa llena de cocodrilos para ser devorada y así ponerle fin a su vida.
Según demostaron los peritajes, los animales no fueron la causa de su muerte. La mató el golpe.
La mujer, de 36 años, fue encontrada gracias a la denuncia que hizo su marido. Los trabajadores del parque se presentaron con una filmación de Prakarn ingresando en el centro turístico.
Su marido Sunai Jisathra, de 55 años, dijo que los trabajadores de la granja le dieron la descripción de una mujer que coincidía con su esposa y había muerto después de "saltar intencionalmente" en un recinto cerrado.
Sunai dijo que no estaba sorprendido por la muerte de su esposa porque ella estaba sufriendo de depresión desde hace mucho tiempo. "Era posible que ella intentara suicidarse para escapar de sus problemas", dijo.
Desde la granja de cocodrilos han negado el incidente.