Una cartonera salteña identificada por la policía como Marta Ortiz encontró el cadáver de un bebé recién nacido que estaba siendo devorado por los chanchos en el basural de Colonia Santa Rosa y que, aparentemente, habría sido arrojado vivo poco antes del macabro descubrimiento.
Desesperada por el impactante cuadro, la mujer, que vive en el paraje Sauzalito, a menos de un kilómetro del vertedero situado a la vera de la ruta de acceso a la localidad norteña, dijo que esperó que llegaran los trabajadores municipales para darles la noticia, y que mientras aguardaba cubrió los despojos del nene con cartones.
Los obreros, al ver la escena, se comunicaron de inmediato con la Policía y a los pocos minutos arribó una comisión especial de la comisaría de la localidad junto al médico legal, Darwin Paredes, quien viajó desde la ciudad de Orán y comprobó que la criatura, de 47 centímetros de longitud, ya no tenía uno de sus miembros inferiores, los brazos y la pelvis. De todos modos, corroboró que sus pulmones se hallaban limpios, por lo que se descartó una muerte por broncoaspiración y se reafirmó la hipótesis de que hubiese nacido vivo.
La Policía inició las pesquisas para establecer quién lo dio a luz y quién o quiénes y cuándo arrojaron el recién nacido al basural. El pequeño tenía aún la piel recubierta con placenta y el cordón umbilical.