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El amigo del bar

[ 15 de Septiembre de 2012 20:19 ]

El escritor Héctor Cabot presenta en forma inédita una nueva serie de cortos relatos en ELDIARIO24.COM. Segunda entrega.


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Todos los sábados, www.eldiario24.com presenta en forma inédita una serie de relatos cortos del reconocido escritor, poeta y profesor tucumano Héctor Cabot*. Hoy, la segunda entrega de tres relatos: 
 
4
         Estamos en el bar, pasa un hombre caminando lento como murmurando su propia historia, haciendo, en ese andar, también caminar la memoria. Entonces, el amigo de los encuentros de la tarde me dice.
-¡Qué hermosa presencia la de este hombre anciano que siempre pasa a esta hora! Todos los días, da dos vueltas a la plaza y se va,
-Como si caminara con el tiempo, le digo.
-Así es. Y me deja su imagen del paseo como una representación de los años venideros cuando yo evolucione hasta la vejez. ¡La vida por venir a mi subjetividad! Él se pasea, luego, se va y deja en mi intimidad una especie de fuego que desalienta toda angustia. El paseo del hombre y el vino que se toma hacen posible pensar como el filósofo Espinosa, “el duro deseo de durar, es el verdadero sabor de la vida”. ¡Salud, por eso!
 
5
         Humedecido, el otoño deja en el ventanal del bar la difusión del empañamiento. Queda entonces, ese ambiente de un tango en los ojos, música hecha a pura herencia, Afuera, el cielo sin brillo con el sol hacia adentro.
         En ese silencio pero con eco suficiente con el amigo, por el frío, cambiamos el vino por un coñac y así hablamos de los sueños.
-¿Qué hace con sus sueños? Me pregunta.
-Los vuelvo relatos. Contesto.
-Eso está bueno porque quieren vivir y así se sacan el deseo de darle luz a esas cosas que se juntaron adentro. Por eso, vienen sin que los llamen, adrede aparecen  muchas veces queremos quedarnos a vivir dentro de ellos. Y. usted los hace relatos para darles libertad y también estaría bueno si uno se pudiera ir con ellos. Acaso, la muerte sea eso: irse en un sueño y dejar de sentirnos perdidos sin ellos. Soñar es bueno, amigo, porque es encontrarse con lo genuino de uno mismo, es demorarse con uno mismo para que algo nos refleje y nos haga vivir esa diáfana elocuencia.-
 
6
         El frío nos lleva al bar y al amigo de las tardes y nos quita la condición de errante en el paseo por la ciudad. Poca gente, en la calle y la que está va de pasos presurosos; sólo unos perros en la plaza andan con su vida simple y difícil con su condición de callejeros.
         El amigo, ya paladeado el trago de vino, mira a los perros sin saber que perderán su libertad, la policía se los llevará apretados en una redada, según lo dijo el comunicado radial.
-La ciudad sin los perros, salvo los que tengan dueño podrán andar. Si lo vemos como una metáfora, se puede decir que el no querer perros es no querer pobres. Amigo, de ser así, la calle no está al alcance de cualquiera. Dicen que lo tendrán en un predio hasta que alguien los recoja o los adopte. Allí, los perros han de poder soñar con la libertad.
-¿Y los gatos correrán la misma suerte? Le pregunto.
-No, esos seguirán libres no más.-
 
 
* Héctor Cabot nació un 24 de noviembre de 1944 en San Miguel de Tucumán. Héctor Arturo fue el nombre elegido por su padre, una complicación de salud, en ese día, hizo que el mismo, como promesa, le agregara el Juan de la Cruz, de donde surgió la vena poética, alimentada luego desde el lugar de los juegos con Marta, una chica adolescente que trabajaba en la casa de familia, quien le enseñó a leer antes de ir a la escuela, en un comedor, a la hora de la siesta tucumana, que fue el lugar para componer ficciones en las que enhebraba “voces de su historia personal sino la de su entorno, el más cercano, el socialmente histórico tanto el tangible como el más remoto” como bien lo dice la escritora Liliana Bellone.

Primaria en la escuela Alberdi, secundario en el Gymasium Universitario, docente de letras en el Instituto San Miguel.

Luego, el casamiento, el primer hijo. la radicación en Tartagal, siempre el norte como el lugar de las travesías de sus personajes. Carrera docente, profesor, rector de nivel medio y terciario, director de Educación Superior de  la Provincia de Salta. Cuatro hijos, una fallecida. Jubilación y su vocación primaria a pleno: SER ESCRITOR.

Publicó varios libros entre relatos, poemas y novelas. Ángeles, matacos y demás deudas, en 1991, es el primero en colaboración con sus hijos Pablo y Daniel. Luego siguieron: La grafía de los tártagos (poemas) en 1993; La flora y la fauna (nouvelle) en 1995; Traqueteo de la memoria (cuentos) en 1997; En el refugio de los sueños olvidados (novela distinguida en Salta con el segundo premio) El viaje de vuelta (novela galardonada con el primer premio en la provincia de Salta ) en 1999; Ya nada es ausencia (cuentos primer premio Clara Saravia Linares de Arias) en 1997, La soledad de la sangre (novela) en 2005: La canción de Trilce, (novela) en el 2007. Sus libros inéditos son El infinito revés de tiempo (poemas) Silenciosamente como aquí( cuentos), Las veredas (micros relatos) y se acaba de terminar una nueva novela sin nombre definido aún.

Figura en antologías como Poesía 94 en Temperley (Buenos Aires); Decir la primavera en Campeche (Méjico) y Antología de poesía y narrativa breve en Salta.

Tuvo premios en Salta capital y en Orán, Joaquín V. González, en Metán,  en Tucumán, en Temperley.
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