Un estudio científico realizado en Estados Unidos comprobó que el consumo descontrolado de analgésicos alcanzó niveles alarmantes. La cantidad de muertes que se producen por abusar de estas sustancias se ha triplicado en la última década, matando a más personas que la cocaína y la heroína juntas.
Según afirman los investigadores de la Universidad de Brandeis, los analgésicos opioides funcionan en receptores del cerebro para reducir la percepción de dolor y al mismo tiempo crean una sensación de euforia. Pero también pueden tener un efecto sedante.
Las sustancias pueden producir dependencia y su abuso conduce a dosis cada vez más grandes para lograr el efecto de euforia y reducir el síndrome de abstinencia. Estas dosis cada vez más grandes pueden causar disminución de la respiración, pérdida de conocimiento y muerte por sobredosis.
Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de ese país, una de cada 20 personas de 12 años o más -unos 12 millones- utiliza fármacos opioides de forma no médica. Y cada año mueren 15.000 personas a causa de una sobredosis con ellos, dicen los CDC. Por sobredosis de heroína y cocaína mueren 4.000 personas anualmente en Estados Unidos.