La Presidenta habló en la 67º Asamblea Anual de las Naciones Unidas, donde le respondió a la directora del FMI y volvió a pedir el reconocimiento del estado de Palestina.
Durante su disertación en la 67º Asamblea Anual de las Naciones Unidas, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner repudió el asesinato del embajador estadounidense en Libia, destacó "la necesidad del reconocimiento del estado de Palestina", volvió a reclamar la reformulación de los organismo internacionales y le advirtió a la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, quien amenazó con "sacar tarjeta roja" a la Argentina, que la actual crisis mundial "no es un partido de fútbol sino la crisis más grande de la que se tenga memoria desde 1930".
La mandataria también reiteró la oferta de que los ciudadanos iraníes acusados por la justicia argentina de haber participado del atentado a la AMIA fueran juzgados en un tercer país, y anunció que instruyó a la Cancillería a aceptar la propuesta de Irán de mantener un reunión bilateral para dialogar acerca de la responsabilidad del Estado iraní en el atentado, y que sometería a consideración de los partidos políticos con representación parlamentaria la propuesta que hiciera Teherán.
En ese sentido, la Presidenta reclamó al FMI no haber hecho una “autocrítica en cómo eran las estadísticas de España, Irlanda, Italia, Grecia y Portugal”, indicó que “querer solucionar los problemas actuales del mundo con las mismas recetas que los provocaron resulta absurdo” y agregó: “Hoy somos los países emergentes los que tenemos que soportar que nos denuncien como proteccionistas por parte de aquellas economías que han aplicado subsidios" a su producción.
Además, recordó que “la Argentina viene cumpliendo sus compromisos externos y lo vamos a seguir haciendo", por la recuperación económica apoyada en "programas de políticas sociales que nos han permitido el crecimiento más importante de los 200 años de historia de nuestro país".
"No venimos a darle lecciones a nadie, simplemente venimos a contar nuestra experiencia", afirmó Cristina para luego advertir que “desde el G-20 son necesarias medidas que no se han tomado", entre las cuales mencionó los controles sobre "los movimientos de capitales que un día golpean en un país y luego en otro", y enfatizó que "no seremos economistas pero no somos tontos", porque "son formidables transferencias de ingresos y los únicos perjudicados son los ciudadanos que pierden sus trabajos".
En el comienzo de su discurso, CFK ratificó el "repudio de todo el pueblo argentino al asesinato del embajador" de los Estados Unidos en Libia, Christopher Stevens y afirmó que "es imprescindible replantear desde Occidente estrategias y políticas diferentes para Medio Oriente, porque corremos el riesgo de que queriendo defender valores terminemos atacando esos mismos valores y profundizando la crisis". “Es necesario tener políticas diferentes orientadas a construir una paz eficaz y duradera”, agregó.
Además, al referirse a la "gran crisis que sacude al mundo", la Presidenta afirmó que la responsabilidad reside en “los sectores más ricos de la sociedad", y de las "políticas ortodoxas que se aplican infructuosamente desde hace décadas", y sostuvo que "poner en peligro la Eurozona es poner en peligro la estabilidad mínima del sistema financiero internacional".