La presidente de Brasil, Dilma Roussef, tomó la palabra ante la asamblea anual de la ONU y resaltó, entre otras cosas, su modelo de gestión política: progreso con inclusión social.
“Quisiera reanudar discusiones sobre algunos temas que persisten como la seria crisis económica, que ha tomado ribetes muy graves”, comenzó su discurso Dilma Rousseff. “La opción de las políticas fiscales ortodoxas no aseguran el crecimiento. La política monetaria fue el único elemento, lo que aumentó el desempleo y la pobreza”, explicó.
La presidente de Brasil detalló que una respuesta efectiva para la crisis sólo se logrará con esfuerzos coordinados entre los países y los organismos multilaterales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Sabemos, de nuestra propia experiencia, que la soberanía de los Estados y las deudas no resuelven las crisis. La recesión torna los problemas más agudos. Necesitamos un acuerdo que nos lleve a la senda del crecimiento económico”.
“Mi país ha cumplido con su parte. En los últimos años, hemos tenido una política económica muy prudente. Sacamos a varios millones de brasileños de la pobreza para consolidar un mercado de consumidores. Claro que nos impactó la crisis. Tratamos de reducir la desigualdad social al tiempo que aumentamos los ingresos”, aseguró.