En consonancia con otras ciudades del país y bajo la consigna "No permitamos otro Julio López", decenas de militantes marcharon en la tarde del jueves para exigir la aparición inmediata y con vida de Alfonso Severo, el testigo que tenía que declarar en la causa en que se investiga el asesinato de Mariano Ferreyra, y que finalmente fue hallado horas más tarde en el partido bonaerense de Avellaneda.
En Capital Federal, partidos políticos de izquierda se manifestaron en la Plaza de Mayo. Entre las fuerzas políticas que empezaron a concentrarse figuran el Partido Obrero, la Izquierda Socialista y el Movimiento Socialista de los Trabajadores, entre otros, que portaban banderas con el rostro de Ferreyra, asesinado el 20 de octubre de 2010 a manos de una patota de empleados ferroviarios.
Este jueves cerca del mediodía la policía encontró el auto de Severo a cinco cuadras de su casa, cerrado y estacionado, con las llaves puestas. Su hijo denunció que el vehículo fue llevado durante la mañana, ya que él mismo lo buscó en ese lugar temprano y no lo halló. Adentro, estaba el DNI de Severo, y dinero, lo cual hace suponer que no se trató de un robo.
"Esta movilización (la de hoy) fue preparada a último momento y espontáneamente. Mañana tenemos una gran movilización para pedirle al Estado que asuma la responsabilidad de encontrar a Severo", señaló Jorge Altamira, referente del PO.