El pobre no lo inventó a Chávez, el presidente venezolano no llegó como fruto del hambre y la desigualdad en la que se vio sumergida la nación caribeña durante su historia reciente en las décadas del 80 y 90. El oriundo de Barinas no nació a partir de los niños desnutridos, la desigualdad social y el olvido más vergonzante en el que se sumieron los relegados de siempre.
Chávez ES lo que la derecha originó. Así como Discepolín explicaba el yugo peronista al imaginario oligarca llamado “Mordisquito”, el disparador de la revolución bolivariana no está en las consecuencias, está en las causas.
Aquellos que lo erigen como el mismo anticristo, dictador de poca monta, corruptor de la fibra social son el motivo por el que existe un Hugo Rafael Chávez Frias.
Fueron la oligarquía venezolana y la banca internacional quienes sumieron a la nación caribeña en el olvido transformándola en cortesana de los intereses foráneos. Ustedes que odian a Chavez fueron los que aplicaron recetas sacadas del libro de acción de los Chicago Boy´s bajo la presidencia de Carlos Andrés Pérez. Odian aquello que originaron.
Hugo Chávez es la antítesis del típico líder que añoran los gurús de la “globalización”, es decir, el “líder” que aplica y hace propios los dictados de los organismos comerciales y financieros internacionales. Se postula desde un espacio ajeno a los intereses de los titiriteros de siempre, ha convertido a Venezuela en uno de los miembros activos de la OPEP, ha institucionalizado Petrocaribe (son 16 países los que lo conforman) y contraviniendo las normas de la OMC fomenta el trueque entre algunos países latinoamericanos. Por si esto fuera poco, ha consolidado la constitución del Banco del Sur, situación que, evidentemente, pone en aprietos al FMI quien a fuerza de prueba y error temerosamente analiza flexibilizar sus condiciones para los “préstamos” a los países pobres.
El viraje de algunos países hacia los esquemas anti-neoliberales, más que a los supuestos “petrodólares”, se debe a que los pueblos miran con simpatía lo que se viene gestando en la nación caribeña.
La Constitución Bolivariana de 1999 permitió a Chávez hacer grandes cambios a favor de los intereses nacionales y en pos de hacer efectiva una mejora en la calidad de vida de las clases sociales más relegadas durante las décadas del 80 y 90. Ahí están las leyes de Minas e Hidrocarburos que reservan para el Estado la explotación de los recursos energéticos limitando el accionar de las transnacionales y aumentando los impuestos de éstas; la Ley de Tierras que promueve la entrega de este medio natural de trabajo a los campesinos con créditos y asistencia técnica; la Ley de Pesca que favorece a miles y miles de pescadores artesanales; la Ley de Costas que señala de utilidad pública el uso de las playas del país; la Ley de Microfinanzas que asiste a los sectores más empobrecidos con créditos pequeños y de bajos intereses, y otras leyes como la Ley de Pueblos Indígenas, la Ley del Ambiente, la Ley de Aguas, de Participación Ciudadana, Seguridad Social, puso a la propiedad social junto a la pública y privada, institucionalizó los consejos comunales de desarrollo, dio más poder al pueblo.
De nada valen las pruebas objetivas de que la pobreza ha disminuido considerablemente, de que la atención primaria de la salud ( Misión Barrio Adentro) esté llegando a mas de 12 millones de venezolanos de bajos recursos, de que el analfabetismo urbano y rural ya esté casi erradicado (Misión Robinson), de que millones de jóvenes y adultos estén completando su educación primaria, secundaria y universitaria (Misiones Riva y Sucre), así como también de que más de medio millón de indígenas sean actores de su propio desarrollo etnocultural (Misión Guaicaipuro), millones de campesinos en su desarrollo rural (Misión Zamora). Igual en la promoción del deporte, la artes, la cultura, el ocio recreativo, etc.
Los mitos siempre son herramienta potable a la hora de querer descalificar la imagen del Presidente venezolano. El primero de ellos es aquel que se repite hasta el hartazgo, ya sea por opositores políticos, ciudadanos que quieren acabar con el Chavismo y medios de comunicación: “Chavez es un Dictador”.
Los mitos están para ser enfrentados con la realidad, con lo empírico. El Presidente Hugo Chavez ha asumido la conducción del Estado porque el pueblo le ha dado ese mandato en sucesivas elecciones y re-elecciones democráticas, con un alto nivel de adhesión. Por lo tanto no es un gobierno de facto. Tampoco ha disuelto los poderes del Estado concentrándolos en uno solo, es decir, en su persona. Asimismo, no hay una represión a los partidos políticos y las cárceles no están llenas de opositores al régimen. Hay una total libertad de expresión donde inclusive se difama al Presidente y ninguna de sus manifestaciones públicas han sido consideradas fuera de la ley, como tampoco hay agresiones sistemáticas a los manifestantes.
Es cierto que han existido algunos incidentes pero, lamentablemente, mientras no se investigue a fondo y se demuestre quienes son los culpables no se lo puede achacar así por que sí al Presidente Chávez.
Otro mito es el que desprestigia todo aquello que se considere como un logro de la administración Chavista. Los niveles de pobreza han disminuido en Venezuela, mal que les pese a quienes optan por no creer en la realidad. Los datos de la CEPAL en su Informe "Panorama Social de América Latina 2011" ( http://www.eclac.cl/publicaciones/xml/1/45171/PSE2011-Cap-I-Pobreza.pdf ) señala que entre 2002 y 2010 , 11 países presentan mejoras distributivas dentro de sus niveles de desigualdad, independientemente del indicador utilizado para su medición: la Argentina, el Brasil, Chile, Colombia, el Ecuador, El Salvador, México, Panamá, el Perú, el Uruguay y, obviamente, Venezuela.
Me tomaré la licencia de utilizar lo ya dicho por Discepolín para explicar el como y el por que de la llegada de Juan y Eva Perón. Cambiaré los sujetos que la oligarquía odia y veremos la innegable relación que existe en el seno de la derecha que golpea y elimina lo social en pos del mercado voraz y después…lamenta lo que genera.
“El nació como una reacción a los malos gobiernos. Yo no lo inventé a Chávez ni a su doctrina. Lo trajo, en su defensa, un pueblo a quien vos y los tuyos habían enterrado en un largo camino de miseria.
Nacieron de vos, por vos y para vos. Esa es la verdad. Porque yo no lo inventé a Chávez. Los trajo esta lucha salvaje de gobernar creando, los trajo la ausencia total de leyes sociales que estuvieran en consonancia con la época. Los trajo tu tremendo desprecio por las clases pobres a las que masacraste porque pedía un mínimo respeto a su dignidad de hombres y un salario que los permitiera salvar a los suyos del hambre. Sí, del hambre y de la terrible promiscuidad de sus viviendas en las que tenían que hacinar lo mismo sus ansias que su asco.
No. Yo no lo inventé. ¡Vos los creaste! Con tu intolerancia. Con tu crueldad.
Te dejo. Con tu conciencia. ¡Chávez es tuyo! ¡Vos lo trajiste!. Por tu inconducta. A mí lo único que me resta es agradecerte el bien enorme que sin querer le hiciste a tu país. Gracias te doy por, por la Patria que los esperaba para iniciar su verdadera marcha hacia el porvenir que se merece. ¡A mi ya no me la podés contar, Mordisquito! Hasta otra vez, sí. Hasta otra vez.»
Chipi Merino - Acción Popular por la Igualdad y la Equidad (A.P.I.E.)