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[ 06 de Octubre de 2012 11:35 ]
El escritor Héctor Cabot presenta en forma inédita una nueva serie de cortos relatos en ELDIARIO24.COM. Cuarta entrega.
Todos los sábados, www.eldiario24.com presenta en forma inédita una serie de relatos cortos del reconocido escritor, poeta y profesor tucumano Héctor Cabot*. Hoy, la cuarta entrega de dos relatos:
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El bar de siempre, el amigo de siempre, el vino ahí no es el de siempre porque se renueva para que se inicie el destino de una charla con que alimentar la vida.
-Mire, llego con otro amigo, Isidoro Zang.
-¡Qué gusto conocerlo al fotógrafo y al poeta!
Renovado el pedido del vino, pasado el brindis le dice a su nuevo amigo.
-He leído sus poemas y he visto sus fotos. Una mirada y las palabras envolviendo las marginalidades de la vida como son la muerte llegando al hospital y los caseríos hundidos en los arrabales, el uno acechando con las penumbras, el otro con la imposibilidad de no ser pájaros para tocar el cielo. Y la foto que ilustra mostrando el silencio de una camilla y una silla de rueda a la espera en un largo pasillo con la tonalidad celeste como el preanuncio de un vacío.
Tras un sorbo de vino, con nuestras miradas pegadas en él continua:
-Dice André Comte Sponville tiene su eternidad al atrapar al vuelo la mínima eternidad posible. Una foto o un poema guardan el ruido de la vida. ¡Salud, por eso, amigos y un gusto conocerlo, Isidoro! ¡Ah, y salud también por el día del escritor!
Y brindamos solitarios, ahí, en medio del bullicio de la fiesta del pueblo en honor a San Antonio.
Y el vino se encuentra con la foto y con el poema de Isidoro y el espacio resplandece más claro en un poema como en una fotografía.-
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Es una tarde en el bar, de esas para disfrutarlas sin prisa. Le muestro la foto del actor Fernando Ríos Kissner; la mira detenidamente como detenido casi es el sorbo del vino.
-Va descubriendo su vida a contramano con su oficio encendido en esos trajes que distribuyen las conversiones de voces, de pasiones como si el andar sea una permanente convivencia en esos trajes que le hacen parecer a su amiga María Belén pura poesía en movimiento, según me cuenta que así le pareció la foto. Es cierto, es un movimiento sin prisa, empuja resuelto el porvenir y siente el placer de la calle caminando hacia la ventura, ese refugio en donde no entra el implacable olvido porque había un artista como en este caso es Fernando dispuesto a irse, con el vestuario a otra parte.-
Puede ver todos los relatos haciendo click AQUI.
* Héctor Cabot nació un 24 de noviembre de 1944 en San Miguel de Tucumán. Héctor Arturo fue el nombre elegido por su padre, una complicación de salud, en ese día, hizo que el mismo, como promesa, le agregara el Juan de la Cruz, de donde surgió la vena poética, alimentada luego desde el lugar de los juegos con Marta, una chica adolescente que trabajaba en la casa de familia, quien le enseñó a leer antes de ir a la escuela, en un comedor, a la hora de la siesta tucumana, que fue el lugar para componer ficciones en las que enhebraba “voces de su historia personal sino la de su entorno, el más cercano, el socialmente histórico tanto el tangible como el más remoto” como bien lo dice la escritora Liliana Bellone.
Primaria en la escuela Alberdi, secundario en el Gymasium Universitario, docente de letras en el Instituto San Miguel.
Luego, el casamiento, el primer hijo. la radicación en Tartagal, siempre el norte como el lugar de las travesías de sus personajes. Carrera docente, profesor, rector de nivel medio y terciario, director de Educación Superior de la Provincia de Salta. Cuatro hijos, una fallecida. Jubilación y su vocación primaria a pleno: SER ESCRITOR.
Publicó varios libros entre relatos, poemas y novelas. Ángeles, matacos y demás deudas, en 1991, es el primero en colaboración con sus hijos Pablo y Daniel. Luego siguieron: La grafía de los tártagos (poemas) en 1993; La flora y la fauna (nouvelle) en 1995; Traqueteo de la memoria (cuentos) en 1997; En el refugio de los sueños olvidados (novela distinguida en Salta con el segundo premio) El viaje de vuelta (novela galardonada con el primer premio en la provincia de Salta ) en 1999; Ya nada es ausencia (cuentos primer premio Clara Saravia Linares de Arias) en 1997, La soledad de la sangre (novela) en 2005: La canción de Trilce, (novela) en el 2007. Sus libros inéditos son El infinito revés de tiempo (poemas) Silenciosamente como aquí( cuentos), Las veredas (micros relatos) y se acaba de terminar una nueva novela sin nombre definido aún.
Figura en antologías como Poesía 94 en Temperley (Buenos Aires); Decir la primavera en Campeche (Méjico) y Antología de poesía y narrativa breve en Salta.
Tuvo premios en Salta capital y en Orán, Joaquín V. González, en Metán, en Tucumán, en Temperley.