Uno de los principales problemas en la capital uruguaya se vincula al uso de los baños públicos. Debido a los constantes actos vandálicos y robos que sufren las instalaciones sanitarias, las autoridades de Montevideo impulsaron un proyecto de ley de faltas y de cuidado, para la conservación y preservación de espacios públicos.
Los baños públicos que están distribuidos en las calles son víctimas constantes del vandalismo y los comercios ya no saben qué hacer para proteger sus instalaciones de transeúntes que no sólo usan el baño, sino que también se roban secadores de mano, jabones, papel higiénico y hasta lo usan para vender pasta base.
Según publica El Observador, los dueños de La Pasiva de Agraciada y Sagasta, en Paso Molino, cobran $ 10 (pesos uruguayos). "Es para sacar a la gente que rompe, ensucia y roba", afirmó Luis Ignacio, el cajero.
Esta decisión se implementó hace un mes y, según dicen, dio buenos resultados. "Por lo menos no se produjo el sexto robo de secador de manos automático y el papel higiénico permanece en su lugar hasta que queda solo el tubo de cartón. Antes, no duraba ni una hora.
De estos baños también se han llevado el jabón líquido y hasta un tubo de luz. Y a los robos se sumaban los actos de mala higiene", explicaron desde el comercio al diario uruguayo.
Pero el hecho más grave que obligó a poner precio al servicio fue que lo habían tomado como "escondite de pasta base". Juan Antonio, uno de los accionistas del local, contó a El Observador que se encontraron bolsitas plásticas con la droga en los más variados rincones de los baños. "Somos cómplices de esa situación", lamentó.
Pero como a toda regla siempre le cabe una excepción, desde La Pasiva aclararon que esos pesos "son exigidos según el porte de cara".
"Son para seleccionar", arguyó Ignacio, quien señaló, por ejemplo, que no se les pide ni una sola moneda a muchos vendedores ambulantes.
Mientras, legisladores locales debaten cómo redistribuir baños públicos y cuidarlos para que no vuelvan a caer en desgracia.