Ella no es una vaca cualquiera, es una "vaca lechera", o al menos así se definió a si mismo Natalia Oreiro cuando habló de cómo se las ingenia para seguir trabajando como actriz con su hijo Merlín, de seis meses, a quien lleva a todas partes.
"Yo volví a trabajar seis meses después de que naciera el gordo con una carga horaria muy distinta a mi épocas anteriores, con días determinados, cortes determinados... Si alguien quiere trabajar conmigo, se tiene que adaptar a que ahora soy una vaca lechera. Es así. Voy con mi hijo para todos lados", explicó en diálogo con la revista Viva.
En cuanto a la fama de su hijo prefirió relativizarla: "No duerme con nosotros pero tampoco quiero dar muchas detalles. Me impacta mucho cuando estamos haciendo migraciones en algún lado y me dicen: ‘El famoso Merlín’. Se me hace un nudo en el estómago. Yo no quiero que mi hijo sea ‘El famoso Merlín’. Queremos que sea común y corriente, normal y que él decida cuándo pueda lo que quiera ser".
Además, Oreiro habló de la predisposición de Mollo: "Es una decisión de familia. Me acompaña siempre. Mi vuelta al trabajo tiene mucho que ver con su generosidad y con que me acompañe a todos lados. El programó sus shows para poder hacerlo".
Por último, se refirió a las reiteradas preguntas de los periodistas. "¡Acabo de tener uno! Además, él tiene dos hermanas (hijas de Mollo). Toda mi vida me preguntaban cuándo iba a ser mamá. Ahora que soy mamá, ¿cuándo viene la parejita? Es un karma", concluyó.