Un juez dictó la prisión preventiva para los integrantes de la denominada "Banda de la Cheta", acusada de cometer desde el año pasado al menos 12 robos a ancianos en localidades del sur del conurbano.
En tanto, los investigadores localizaron este miércoles a la tarde a un décimo imputado, quien estaba preso en la Unidad 9 de la ciudad de La Plata en el marco de otra causa.
Este hombre, de apellido González Mosquera, era buscado por los robos a ancianos desde septiembre, cuando fueron detenidos los otros acusados de integrar la banda, luego de haberse hallado una huella suya en la casa de una de las víctimas.
Los pesquisas realizaron varios allanamientos sin resultados hasta que determinaron que días atrás González Mosquera había sido detenido en La Plata por un asalto a una pollería y acusado de "robo calificado" y "tenencia ilegal de arma de guerra".
Tras ser notificado de que también quedó detenido por los robos a los ancianos, la fiscal a cargo de esa causa, María de los Ángeles Attarián Mena, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) descentralizada 2 de Berazategui, lo citará para que el jueves preste declaración indagatoria.
Por su parte, el juez de Garantías de 4 de Berazategui, Damián Véndola, dicto en la mañana de este miércoles la prisión preventiva para la universitaria Tamara "La Cheta" Blanco (22), su novio Emmanuel "Ema" García (22) y los otros imputados, por conformar una "asociación ilícita" que cometió una docena de robos calificados.
Los otros siete acusados que quedaron presos son Nahuel Peratta, Gastón Alba, Federico Ibarra, Claudio Stonge, Martín Van Kemenade, Mariano Ruciechi y Federico Ibarra.
El juez avaló el pedido que la semana pasada había hecho la fiscal Atarían Mena y en el caso de "La Cheta", también la dejó imputada por encubrimiento, ya que en su poder la fiscal encontró una laptop robada en uno de los asaltos.
Véndola dejó a los nueve acusados detenidos al considerar, al igual que había planteado la fiscal Mena, que existe peligro de fuga por las penas en expectativa y riesgo de que los imputados interfieran o entorpezcan la investigación.
Las escuchas telefónicas a la banda son una de las principales pruebas que incriminan a los acusados.
En ellas, se escucha como el sindicado líder de la banda, "Ema", habla con otros imputados sobre la planificación de los robos, sobre los "tíos" (abuelos) que debían asaltar y los "paquetes" (botines) obtenidos en los robos.
La banda elegía días de lluvia para consumar los asaltos, en horario de madrugada y utilizaban herramientas para abrir las ventanas y reducían a los moradores para comenzar a robar los objetos de valor que encontraban.
En los 25 allanamientos realizados, se recuperó dinero en efectivo, más de 34 relojes sustraídos en las distintas viviendas y hasta una colección de soldaditos de plomo.
Además, se incautaron seis armas de fuego, guantes de látex, precintos plásticos, pasamontañas y hasta las máscaras del hombre araña con las que, según algunas de las víctimas, se cubrían el rostro algunos de los asaltantes.