[ 21 de Octubre de 2012 ]
El hijo del exgobernador de Río Negro, Martín Soria aseguró de padre, por la muerte, y de madre, por la ruptura del vínculo.
Carlos Soria murió de un balazo el 1º de enero de 2012 en una discusión con su esposa, Susana Freydoz, a 21 días de asumir la gobernación de Río Negro.
La semana pasada comenzó el juicio por el crimen del gobernador con su viuda como única imputada. Uno de sus hijos, Martín Soria, dialogó con el diario La Nación sobre el caso y aseguró que sólo podrá perdonar a la mujer "si el juicio demuestra que fue un accidente, si lo que escuchó mi hermana fue parte de la dinámica de ese accidente. Porque lo que ella escucha de la pelea es la voz de mi madre que dice: ’Me voy a matar’".
Martín asegura que se siente huérfano de padre, por la muerte, y de madre, por la ruptura del vínculo.
"Mis hermanos me llamaban: "Che, ¿qué pasa, es cierto que papá tiene no sé cuántas minas?" Yo estaba todo el día con él y pensaba: "¿Pero en qué momento?" Mi vieja me llamaba para decirme que mi papá no le atendía el teléfono porque estaba con otra. Y yo le aseguraba que había salido de una reunión y no la atendía porque estaba ocupado en sus actividades políticas. Fue un delirio. Pronto se va a oír el testimonio de una amiga de mi vieja que la acompañaba a perseguir a mi papá en el auto", explicó al matutino porteño y opinó, entonces, que Freydoz sufría de "una celopatía total", aunque aclaró que nunca pensó que "iban a terminar así".
El actual intendente de General Roca dijo que le resulta difícil pensar hoy en la posibilidad de recomponer la relación con su madre. "Ella no siente nada, está como sedada. No siente remordimientos, está flotando. Es muy duro no poder hablar con ella de nada o que te diga que no recuerda lo que sucedió", apuntó.
"Una vez fui a visitarla con los patos volados y te empieza a hablar de lo lindo que está el día. Y cuando le preguntás, te dice: "No me acuerdo de nada". Y se larga a llorar. Nosotros la internamos porque ella estaba guardando pastillas para tomárselas todas juntas. Si no tendría que estar en mi casa. Y yo no sé si quiero que esté en mi casa. Sé que es duro lo que digo", agregó Martín, quien concluyó que, como creyente, le pide a Dios poder perdonarla. "No sé si alguna vez la podré perdonar. Hoy; no sé más adelante. Es lo que más me gustaría", aseguró.