Milton Urrutia, abogado querellante de la causa penal contra el cura Justo José Ilarraz por los abusos cometidos en el Seminario de Paraná entre 1985 y 1993, pedirá que se cite a declarar al obispo de Concepción (Tucumán), José María Rossi.
Se trata del segundo de los dos obispos que en Tucumán respaldaron a Ilarraz tras ser expulsado de la Diócesis de Paraná. Urrutia asegura que Rossi fue alertado de los antecedentes pedófilos, pero que hizo caso omiso y lo dejó ejercer en su Diócesis. Si niega haber sido puesto de sobreaviso, pedirá un careo con el cardenal Estanislao Esteban Karlic y el arzobispo Juan Alberto Puiggari.
El obispo Bernardo Enrique Witte recibió a Ilarraz luego de que abandonara el sacerdocio y luego retomara en la provincia. Más tarde, Rossi, que sucedió a Witte en julio de 2001, lo siguió amparando, y legalizó su permanencia. Ilarraz ejerció su ministerio durante casi una década en la localidad de Monteros.
Durante un encuentro del clero paranaense el viernes 14 de septiembre en el Centro Mariápolis El Salvador, convocado especialmente para abordar la situación del escándalo en torno al cura Ilarraz, hubo un fuerte cruce -según algunas fuentes–, entre un sacerdote y el cardenal Estanislao Karlic respecto del rol que le cupo a la Curia.
Con el relato de uno de los asistentes a la reunión de Mariápolis, es que este miércoles Urrutia hará una presentación en Tribunales y pedirá la citación de Rossi para que ratifique o rectifique esos sobreaviso que le habrían hecho, primero, Karlic, y luego el actual arzobispo, Juan Alberto Puiggari. El segundo lo hizo en ocasión de un encuentro que mantuvieron en ocasión de la asunción del ex obispo auxiliar de Paraná, César Daniel Fernández, como obispo de Jujuy, el 5 de agosto último. En esa ocasión, Puiggari le pidió a Rossi la suspensión de Ilarraz como cura, medida que recién se cumplió el 7 de septiembre.
“De acuerdo a lo que surja en la testimonial de Rossi, y si confirma que sí le avisaron de los antecedentes de Ilarraz, voy a pedir también la imputación de este obispo. Si lo niega, voy a pedir un careo entre los tres: Rossi, Karlic y Puiggari”, adelantó Urrutia a El Diario.
En tanto, previa a la citación a Rossi, Urrutia pidió el martes que se cite a otra pieza clave en la causa Ilarraz. Se trata del sacerdote Pedro Amadeo Barzán quien desde 2008 está a préstamo en la diócesis de Sabina-Poggio Mirtito, en Italia.
Barzán era bedel en el Seminario Menor –una escuela secundaria orientada al sacerdocio– cuando ocurrieron los hechos que un grupo de cinco víctimas ya denunciaron a la Justicia, sindicando como abusador al cura Ilarraz.
Una víctima de esos abusos le relató los hechos, y Barzán de inmediato lo llevó a hablar con el entonces rector del Seminario, el actual arzobispo Juan Alberto Puiggari. Este, después, pidió una entrevista con el arzobispo de ese momento, Estanislao Estaban Karlic, y así el caso llegó a las máximas esferas de conducción de la Iglesia.
Urrutia dice que esa primera revelación ocurrió en 2003, el año en el que Karlic autorizó a Ilarraz a viajar a Roma para cursar la Licenciatura en Misionología en la Pontificia Universidad Urbaniana. Allá se quedó Ilarraz hasta 1997. Según el abogado, recién dos años después, y luego de varios encuentros de aquella víctima con el arzobispo, es que Karlic decide, en 1995, realizar una investigación diocesana interna, que, después de corroborar las denuncias en contra de Ilarraz, concluyó en una sanción simbólica: le prohibieron pisar la diócesis.
“Barzán es el eslabón más importante para conocer esta historia. Tiene mucho para contar. ¿Por qué se fue Barzán de la diócesis, siendo que se necesitan muchos sacerdotes? Parece que hay un desencuentro entre Puiggari y Barzán. Barzán quería que Puiggari denuncie todo a la Justicia”, dijo Urrutia.