En El Salvador, durante una masacre cometida por el Ejército en 1980, una familia logró escapar. Por cuestiones ulteriores, durante la huída se separaron, y finalmente, luego de 32 años, Rosa Miriam Sibrían se encontró con su madre y sus hermanos. Así fue informado por la Comisión Nacional de Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos (CNB).
Rosa Miriam, de 41 años, se reunió con su madre María Sibrían y sus hermanos en una casa en el cantón Santa Emilia, 80 km al suroeste de San Salvador, en las afueras de la ciudad de Sonsonate, precisó la CNB en un comunicado. “Dada la afectación psicosocial, la CNB ha iniciado un proceso de atención individual con la madre, los hermanos y Rosa Miriam, para tratar de superar el trauma que implica sufrir un hecho de esta naturaleza”, señaló la entidad.
Según la CNB, en mayo de 1980, cuando tenía nueve años, Rosa Miriam y su madre, padre y cuatro hermanos escaparon de la masacre de una comunidad del norteño departamento de Chalatenango, a orillas del río Sumpul, fronterizo con Honduras.
Durante un operativo de dos días, soldados persiguieron a población civil que intentaba huir hacia Honduras, y asesinaron a unas 300 personas. Otros escaparon al cruzar el río y pasar a suelo hondureño, entre ellos Rosa Miriam y su familia.
Pocos días después de la masacre, cuando intentaban retornar a su comunidad en El Salvador, miembros de patrullas militares asesinaron al padre de Rosa Miriam.
María huyó nuevamente con sus cinco hijos, pero tres de ellos se le perdieron, entre estos Rosa Miriam. Tras concluir la guerra en 1992, los buscó con ayuda de una organización humanitaria y encontró a dos.
Rosa Miriam siguió sin saber de su madre y fue adoptada por otra familia. Treinta y dos años después, en agosto pasado, contactó a la CNB para buscar a sus parientes biológicos, quienes fueron ubicados a principios de octubre. En el último año, la CNB ha resuelto 12 casos de niños desaparecidos en la guerra, y busca a otro centenar de personas.