Además de los impuestazos locales, los tucumanos también sentirán la presión de la suba del servicio de telefonía móvil a nivel nacional. Las principales compañías ya anunciaron actualizaciones en sus cuadros tarifarios, que en algunos casos podrían llegar al 16%.
Claro, Personal y Movistar, las compañías líderes del mercado, comenzaron a poner en marcha una serie de aumentos que repercutirán sobre sus clientes en el último trimestre del año y principios de 2013.
Claro, la líder del sector, con una participación de mercado mayor al 36%, tiene previsto despedir el año con una suba en sus tarifas. Aplicará nuevos precios a partir del 28 de diciembre, según informó este viernes mediante un pequeño aviso en el diario Clarín.
Si bien despliega una lista de valores, no recuerda las cifras vigentes en la actualidad, por lo que no es posible calcular el porcentaje de aumento. Según lo publicado por La Nación, diversas fuentes del mercado dijeron que el incremento que aplicará esta compañía sería de 16 por ciento.
Movistar, la nave insignia de la española Telefónica en el negocio, aplicará ajustes de entre un 9 por ciento y un 12 por ciento, tanto sobre los planes prepagos (habitualmente se denominan "con tarjeta") y pospagos (con abono).
Es el tercer aumento del año para la compañía. El primero, de hasta un 12%, había sido en febrero, y el segundo, de 7,8%, en agosto, para diversos planes.
Personal, con 18,7 millones de clientes, aglutina un 33,7% del mercado. Desde el 9 de este mes, la compañía de Telecom aplicó un ajuste promedio del 9% para los clientes con abono.
Algo similar ocurre con el denominado Plan Black, para teléfonos BlackBerry: el abono trepó un 15%, de $ 199 a $ 229, pero mantiene el mismo precio del minuto.
Nextel, en tanto, no aumentará los precios en lo que resta del año, según informó la compañía. Ya había aplicado un alza de un 14% en julio pasado. La estadounidense es también la única firma grande que no tiene cobertura nacional y ni presta servicios 3G porque no cuenta con una porción del espectro. Si bien participó en una compulsa por un 25% de ese espacio, en septiembre el Gobierno anunció que ese activo quedaría para la estatal Arsat.
La telefonía celular es la crema del negocio de las telefónicas. Si bien están bajo la mirada del Gobierno, al igual que todo segmento que presta servicios masivos, sus tarifas no están formalmente reguladas, como ocurre con la telefonía fija. Eso, sumado a prestaciones cada vez más amplias y sofisticadas, hace que esa porción de la actividad les otorgue una parte sustancial de su rentabilidad.