El huracán "Sandy" obligó al presidente estadounidense, Barack Obama, a cancelar la tradicional fiesta de Halloween para niños en la Casa Blanca. El año pasado, Obama y su mujer Michelle invitaron a unos 2.000 niños de los alrededores de Washington y repartieron dulces.
Sin embargo, este miércoles la familia presidencial tiene otras prioridades: el presidente viajará a Atlantic City, en Nueva Jersey, una de las ciudades más afectadas por el paso del ciclón.
Manhattan, otra ciudad azotada por la "supertormenta", empezó este miércoles a volver a la vida. Las calles de la isla registraron el tráfico y los embotellamientos habituales, luego de la suspensión de actividades durante los dos días que duró el fenómeno meteorológico.
La dimensión de la tragedia causó tanto impacto en todo el mundo que el papa Benedicto XVI rezó durante la audiencia general en el Vaticano por las víctimas del huracán en Estados Unidos y manifestó su solidaridad a todos los damnificados del fenómeno meteorológico.