15/01/2017

El mundo

Motín

Diez presos mueren en una cárcel brasileña

Todo comenzó cuando presos de un pabellón invadieron otra sección del presidio donde estaban integrantes de otra banda.
Ampliar (1 fotos)

El área externa de la prisión ya está bajo control.

 Al menos diez presos murieron, algunos decapitados, durante otra rebelión violenta en una cárcel de Brasil, esta vez en Natal, noreste del país, que todavía sigue en curso, informó el gobierno local.


La rebelión comenzó a las 16:30 locales (19:30 gmt) en la Penitenciaría Estadual de Alcaçuz, la mayor de Natal, capital del estado brasileño Río Grande del Norte.


Según lo informado por las autoridades, citadas por la agencia DPA, todo comenzó cuando presos de un pabellón, todos miembros de una organización criminal, invadieron otra sección del presidio donde estaban integrantes de otra banda.


"Por lo que vimos, podemos afirmar que al menos diez presos murieron. Pudimos ver las cabezas arrancadas", dijo Zemilton Silva, coordinador de Administración Penitenciaria de Río Grande del Norte, el estado en el que se desarrollaron los hechos.


Según el periódico "Folha de Sao Paulo", la disputa se está librando entre miembros del Comando de la Capital (PCC), la organización criminal más importante del país, con base en Sao Paulo, y del Sindicato del Crimen (SDC), una banda que lucha por el control de las rutas del tráfico de drogas en esta región de Brasil.


En tanto, la Policía Militar, según el sitio "O Globo", recién ingresará al presidio en el amanecer (local) del domingo.


El área externa de la prisión ya está bajo control de las autoridades, aunque se teme que, al entrar, los agentes encuentren más muertos.


La penitenciaría de Alcaçuz tiene capacidad para 620 presos y alberga actualmente a 1.083.

Desde que comenzó 2017, ya son más de 100 los muertos por reyertas entre presos y revueltas en las cárceles de Brasil.


La mayoría de matanzas es atribuida a una disputa externa entre bandas criminales por el control del narcotráfico en el país, así como a las terribles condiciones de las prisiones brasileñas, donde las bandas ejercen el control interno y los reos conviven hacinados.


Brasil tiene la cuarta población carcelaria más grande del mundo y serios problemas de superpoblación dentro de sus prisiones, con más de 622.000 presos y sólo 371.884 plazas, según datos oficiales.




Recomienda esta nota: