Siempre que pensamos en la economía de Argentina se nos viene a la cabeza un lugar en particular. Sobre todo cuando hablamos de los hidrocarburos. En lo más inhóspito de la Patagonia hay un lugar que promete traer millones al país. Pero para que esto sea posible, se necesita de infraestructura e inversiones en rutas y logística. Todo esto genera un movimiento económico enorme en la región y es necesario acompañar el ritmo de extracción. Un lugar donde el clima parece no acompañar pero donde las oportunidades se hacen presentes.
La Patagonia cambia de piel
El impacto de este boom continua avanzando. Ya no se queda solo en la boca del pozo. En Río Negro, ciudades que históricamente vivían del turismo o la pesca, como Sierra Grande, Las Grutas y San Antonio Oeste, están cambiando por completo. Hoy tienen ocupación hotelera plena, pero no vas a ver turistas con sombrillas. Son trabajadores con mamelucos.
El mercado inmobiliario voló por los aires. En muy poco tiempo se firmaron más de 150 contratos de alquiler solo para operarios y técnicos. Este movimiento de gente activó todo lo demás. Los restaurantes trabajan más, los comercios venden más y, algo clave, los proveedores locales se están capacitando a toda velocidad para no quedarse afuera del negocio. El “efecto derrame” es real y está redefiniendo la economía de la región.
El gigante que pide gente
El responsable de esta revolución tiene un nombre particular. Se trata del Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). Es la arteria de casi 500 kilómetros que va a conectar Neuquén con la costa rionegrina para sacar el petróleo al mundo. Solo esta obra ya emplea a 2550 personas de forma directa.
Y aunque la industria petrolera tuvo algún freno en el empleo convencional recientemente, las empresas ya tienen la cabeza puesta en 2026. Se están armando para el próximo ciclo de expansión. La cuenca neuquina sigue siendo el imán laboral más fuerte del país para cualquiera que quiera crecer en energía. La demanda de profesionales y operarios calificados dentro de la cuenca sigue funcionando como un imán para los trabajadores del sector.
Los perfiles que se pelean las empresas
El VMOS, impulsado por un consorcio de las petroleras más grandes, está contratando bastante gente. Consultoras como Serial de La Torre tienen búsquedas abiertas para puestos que requieren mucha responsabilidad. Por ejemplo, necesitan ya un Líder de Mantenimiento en Neuquén (Ingenieros Mecánicos o Industriales con 5 años de experiencia) para que las instalaciones no paren nunca. También buscan Ingenieros de Confiabilidad (para predecir fallas antes de que pasen), Líderes de Despacho y gente que planifique la logística.
Pero Vaca Muerta no necesita solo ingenieros. El centro de la obra, por lo general, son los oficios. La demanda de soldadores calificados es desesperante; el proyecto ya tuvo que traer a 20 especialistas de afuera para mantener el ritmo récord de 175 soldaduras por día. La lista de necesidades es larga: mecánicos, electricistas, plomeros industriales, choferes con cargas peligrosas (CNRT), operadores de bombeo y fractura, y personal de seguridad. Las oportunidades laborales parecen estar allí.
El plan de YPF es exportar más de 15 000 millones de dólares anuales desde 2027. Es la gran apuesta para consolidar a Vaca Muerta como la salvación económica. Pero para que esos barcos zarpen llenos, el recurso más crítico va a seguir siendo el humano. Ya seas ingeniero o soldador, la regla es la misma. Experiencia comprobable, papeles al día y estar dispuesto a trabajar duro en un entorno hostil. El futuro de la economía parece estar en la Patagonia argentina. Será cuestión de seguir apostando a la movilidad económica e invertir en las obras que sean necesarias para lograr el crecimiento que todos queremos.
