Una nueva semana de conflicto se abre en Irán y las protestas contra el régimen del ayatolá Ali Khamenei traen más polémica a nivel internacional. Esta vez, el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, se pronunció en contra de la represión policial y lamentó las víctimas fatales que superarían el centenar, según fuentes de derechos humanos en el lugar. Cortes de luz, interrupciones prolongadas en el servicio de internet, represión policial en Teherán y otras 30 provincias son las características que abren un 2026 convulso en el país de Medio Oriente.
Gravedad creciente en Irán
Los diversos reportes de la comunidad internacional alertan en la región debido al nivel de represión letal, violencia y restricciones a los servicios de información que se registran. Según AP, serían más de 500 los manifestantes que habrían perdido la vida y más de 40 los efectivos de seguridad que fallecieron a raíz de los cruces en las calles.
Si bien las manifestaciones en Irán comenzaron el 28 de diciembre por cuestiones económicas e inflación, el motivo de las protestas tomó un giro rotundo con nuevas consignas referidas al rechazo al uso obligatorio del hijab en público por parte de las mujeres y otros postulados que desafían el posible final del régimen teocrático de Ali Khamenei.
Represión y rechazo desde la ONU
La ONU, la Organización de las Naciones Unidas, alzó la voz a través de un comunicado lanzado por el secretario general Antonio Guterres que expresó conmoción por los informes de violencia y de uso excesivo de la fuerza que llegan desde Irán. Según se informa, la represión estatal dejó ya más de cien muertos y estiman un total de 10000 detenidos en todas las manifestaciones distribuidas en más de 40 ciudades iraníes.
«Los derechos a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica deben ser plenamente respetados y protegidos. Insto a las autoridades iraníes a que ejerzan la máxima moderación y se abstengan de utilizar la fuerza de forma innecesaria o desproporcionada», postuló el representante de la ONU para rechazar el accionar del ayatolá.
Desde el pasado 8 de enero, apagones informativos totales afectaron a Irán y las noticias comenzaron a ser escasas sobre el minuto a minuto que dejaban las protestas generalizadas. Varios medios informaron que el acceso quedó limitado solo al Estado y varios medios de comunicación internacionales tienen prohibido distribuir información desde el país.
A la par de Guterres se mostró la Nobel de la Paz iraní, Narges Mohammadi, quien pidió «terminar con la masacre del régimen» y denunció que «miles de personas están desaparecidas». UNICEF, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, también repudió el accionar estatal en Irán y, en su cuenta de Instagram, mostró preocupación por los informes de adolescentes y niños fallecidos durante los disturbios. Firmado por Edward Beigbeder, director regional de UNICEF en Medio Oriente, suma una voz más al rechazo de la situación que preocupa.
La respuesta de EE. UU.
Mientras la situación parece agravarse en Irán y en las calles de Teherán, Donald Trump, el presidente de los Estados Unidos, ya advirtió que podría utilizar sus fuerzas militares para «ayudar a los manifestantes» contra Ali Khamenei, uno de los principales contrincantes políticos del mandatario norteamericano. Desde The Jerusalem Post anunciaron que la máxima autoridad de los Estados Unidos ya tendría decidida la intervención, pero sin saber «cómo ni cuándo».
También, desde la propia Casa Blanca, anunciaron que las sanciones económicas, posibles apoyos tecnológicos además de militares, podrían llegar pronto. Si bien en un principio no contemplaban la presencia de tropas en el terreno, la decisión podría cambiar por el incremento de violencia interna masiva en las calles y las múltiples denuncias contra los derechos humanos que llegan por medios como la ONU, Unión Europea y otros de la comunidad internacional.
