27/02/2010

El mundo

TERREMOTO DE 8,8 GRADOS EN CHILE

Se informa oficialmente que habría más de 400 muertos. 1.500.000 viviendas afectadas. Luego del sismo, llegaron olas gigantes.

El epicentro del temblor se localizó en el mar, a 59,4 kilómetros de profundidad, frente a las costas de la región de Maule, en el centro del país, a unos 90 kilómetros de la ciudad de Concepción y en principio había recibido una clasificación de 8,3 grados para después ser elevada a 8,8.

Uno de los terremotos más grandes de la historia, de 8,8 grados en la escala de Richter seguido por una invasión de olas, destruyeron este sábado el sur de Chile, dejando un paisaje desolador y un saldo provisional de más de 400 muertos y 1,5 millones de viviendas afectadas. Todavía no hay una cifra oficial de personas heridas, aunque se estima que hay cientos atrapados bajo los escombros.

"Creemos que hay un millón y medio de viviendas con algún nivel de daño y alrededor de 500.000 casas con daños severos", comunicó la ministra de Vivienda, Patricia Poblete, quien agregó que "este es un informe preliminar, recién en 72 horas más tendremos un registro más riguroso, pero el verdadero catastro demorará de 15 a 20 días". En tanto, Carmen Fernández, directora de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (Onemi), explicó que el tsunami registrado en el archipiélago de Juan Fernández dejó cinco fallecidos y 11 desaparecidos.

"Estamos ante una tragedia de proporciones", se sinceró el ministro de Defensa, Francisco Vidal, tras sobrevolar en helicóptero amplias zonas del sur del país, donde estuvo el epicentro. En tanto, Sergio Barrientos, jefe científico del Instituto de Sismología de la Universidad de Chile, agregó: "Este sismo fue de una intensidad unas 50 veces mayor que el de Haití".

La presidenta Michelle Bachelet recorrió la aislada región vitivinícola del Maule, una de las más dañadas, donde ya hay contabilizados unos 35 muertos. Por su parte, el presidente electo, Sebastián Piñeira se reunió con el ministro del interior, Edmundo Pérez Yoma y tras el encuentro afirmó: "Éste es el terremoto más grande que hemos enfrentado en los últimos 30 años".

La tragedia, de hecho, dejó a unas 150 personas enterradas bajo los escombros de un edificio que colapsó con el movimiento de la tierra en Concepción: "Desde la calle se oyen los gritos de los que quedaron bajo el edificio nuevo de 14 pisos", dijo un hombre mirando incrédulo el montón de escombros.

El rescate de las víctimas continúa, ya que el sismo de proporciones destrozó caminos, colapsó puentes, dejando casi incomunicado al sur de Chile. Pero la situación empeoró con el paso de las horas, ya que el terremoto y las más de 60 réplicas ocurridas durante la jornada provocaron olas de hasta ocho metros en el Océano Pacífico que ingresaron a diferentes pueblos costeros.

"Iloca desapareció", dijo un oyente a Radio Cooperativa desde ese poblado del sur de Chile, donde el mar ingresó al plano urbano. "El agua se llevó todo, todo", dijo Hernán, habitante de Boyecura, donde el agua arrancó de cuajo las viviendas, vacías gracias a que sus dueños corrieron hacia los cerros a refugiarse.

El terremoto, cuyo epicentro estuvo cerca de la sureña ciudad de Concepción, fue sentido en una extensión de más de 1.600 kilómetros, entre las ciudades de La Serena y Puerto Montt.

Millones de personas abandonaron sus casas cuando la tierra comenzó a bramar en Chile, un país que posee 2.000 volcanes y registra la mitad de la actividad sísmica del mundo. "Nunca, jamás vi algo así", dijo una mujer arropada con una manta junto a varios de sus vecinos en una calle de Concepción, mientras esperaban que la naturaleza llegara a la calma entre los escombros de lo que alguna vez fueron edificios.

También cayeron muros en las cárceles, donde más de 200 presos aprovecharon para escapar y aumentar el caos, prendiendo fuego a las casas cercanas al penal de Chillán. Además, la capital, habitada por unos seis millones de personas, quedó incomunicada del sur del país por tierra, debido al corte de caminos a 45 kilómetros de Santiago de Chile: "La gente está en pánico, varias murallas de casas cayeron", sostuvo una pobladora de la ciudad de Los Angeles, también en el sur del país, zona rica en viñedos, frutales y bosques.

La presidenta Bachelet, tras llamar a la calma, abordó un helicóptero para sobrevolar las zonas afectadas y evaluar la distribución de los equipos de ayuda.

El aeropuerto internacional de Santiago sufrió daños y fue evacuado. Un ascensor cayó y el tráfico aéreo estará suspendido por un período previo de 48 horas. Cientos de personas están atrapadas en subterráneos y bajo edificios. La capital y otras regiones del país están en gran parte sin luz, agua, Internet ni gas. De hecho, la Empresa Nacional de Petróleo anunció mediante un comunicado que posee gasolina para un período de dos semanas en situación normal, mientras que el diesel se acabará en 10 días.

El fantasma del desabastecimiento comienza a acechar a Chile, mientras que las autoridades extranjeras entregaron muestras de apoyo para un país que olvidó lo fuerte que puede golpear la naturaleza.
 


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