18/07/2010

Argentina

Consejos para elegir un calefactor

Los eléctricos son económicos para adquirirlos pero inflan la factura de la luz. Los de combustión, son más caros pero consumen menos. Los detalles.

Debido a la ola polar que azota al país en los últimos días, se dispararon las ventas de calefactores para hacerle frente a las bajas temperaturas y tratar de tener un invierno más llevadero.

Al momento de comprar y elegir por un artefacto a gas o uno eléctrico aparecen dos condicionantes claves: por un lado, el gasto inicial. No tiene el mismo precio un calefactor tiro balanceado de 3000 Kc. que un caloventor, el precio se triplica prácticamente en el caso del aparato a gas.

El calefactor es la manera más económica de calentar un ambiente, siempre que se cuente con gas natural y no a garrafa. No obstante, es el más caro a la hora de comprar el aparato en sí, a diferencia de los demás.

El gasto de consumo puede ser un 29,2% mayor en el caso de usar estufas halógenas y llega a un 42,4% de incremento en pesos en el caso de un aire acondicionado frío-calor de 3.000 frigorías, en contraposición con un calefactor de tiro balanceado de 3.000 kilocalorías, en el caso que se usaran todos en una misma habitación standar, durante 8 horas seguidas por día, durante un mes.

El más gastador es el caloventor eléctrico implica un gasto mensual en la factura de electricidad de un 366,4% más que el tiro balanceado.

El otro condicionante es el consumo, porque los aparatos eléctricos consumen más y se nota cómo repercute en la boleta de luz a fin de mes. Entonces, el relativamente “bajo” costo inicial de un caloventor, se pierde en el impacto que tiene en el gasto mensual por su consumo.

Además del consumo que tiene un artefacto que funciona a gas o se alimenta de electricidad, hay factores que a veces inclinan la balanza para un lado u otro y también son determinantes. Los aires acondicionados frío-calor, las estufas halógenas, los radiadores de aceite y los caloventores tienen algunas ventajas: son silenciosos, prácticamente no necesitan mantenimiento y no consumen el oxígeno del ambiente, pero al mismo tiempo reducen la humedad del ambiente, sólo calefaccionan lugares puntuales y el calor no se expande en toda la habitación.

Para el caso de los artefactos a gas, como los calefactores -tiro balanceado o tradicional- o las pantallas de gas (la mayoría no están aprobadas) tienen ventajas comparativas: reducido costo de operación y bajo mantenimiento, pero no todas son buenas, porque entre las desventajas se cuentan: es necesario ventilar el ambiente o disponer de espacio de salida debido a la emanación de gases tóxicos (rejillas) y la instalación es onerosa.



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