10/12/2011

Argentina

La secuestraron en la Dictadura y hoy está en el cielo

Un asteroide fue bautizado con el nombre de Ana Teresa Diego, una joven estudiante y militante Comunista que está desaparecida.

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En general los asteroides llevan nombres de letras y números. Son excepcionales los casos en que se permite bautizarlos con nombres propios, y en general se trata de homenajes a astrónomos o científicos, pero nunca a un militante.

Esta vez habrá un “Anadiego” en el cielo. Un asteroide descubierto por un argentino llevará el nombre de Ana Teresa Diego, estudiante de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad de La Plata (UNLP), desaparecida en septiembre de 1976 con 22 años.

El 25 de septiembre último, fecha en que se conmemoraron 35 años de su desaparición, Adrián Brunini, decano de la facultad a la que pertenecía, inició la gestión ante la organización internacional encargada de la elaboración de reglas de nomenclatura de estos cuerpos celestes.

Ana era militante de la Federación Juvenil Comunista y fue secuestrada cerca de su facultad por cuatro hombres de civil. Según cuentan sus compañeros, estuvo siempre dentro de algún campo de detención de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigidos por Ramón Camps y Miguel Etchecolatz.

Sus familiares y amigos la recuerdan como una chica inteligente y simpática, comprometida política y socialmente. “Lo más tremendo que pudo haber hecho fue pintar paredes de la facultad con aerosol”, dice su madre, Zaida Franz, en el film Polvo de estrellas, un documental que cuenta parte de la historia de Ana Diego.

“Era solidaria hasta en los momentos más difíciles. Ella estaba compartiendo habitación con una chica chilena y cuando le preguntaron donde vivía, mintió la dirección para que no delatar a esa otra chica. Eso le valió una paliza, otra paliza más”, recuerda Nora Ungaro, testigo en el juicio a represores del “Circuito Camps” y compañera de celda de Ana.

Julio Ángel Fernández, miembro del Comité de Denominación de Astros Menores de la UAI explicó que “es la primera vez que el nombre de un desaparecido por una de las dictaduras del Cono Sur se asigna a un cuerpo del sistema solar. Hoy, de las entrañas de la tierra, Ana Teresa renace para ocupar para siempre un lugar en el cielo, como símbolo y recuerdo de la barbarie de ayer y advertencia de que no se vuelva a repetir en el mañana”.

El decano de la facultad de la UNLP expresó en declaraciones con Tiempo Argentino que “uno de los astros que ella soñó algún día comprender llevará de ahora y para siempre el nombre Anadiego para que quien mire el cielo nocturno encuentre el recuerdo de su amor y de su  lucha. El oprobioso genocidio cometido por las bestias infames sólo recibirá de la historia la más absoluta oscuridad.”

 

 


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