11/02/2013

El mundo

Redescubriendo a Wallace

En la historia de la evolución en Biología, la figura de Charles Darwin fue en desmedro de otros naturalistas de gran importancia como Alfred Russel Wallace. Escribe Emiliano Salvucci.

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Por Emiliano Salvucci - La historia de la Evolución en Biologia, es una historia que se ha relatado desde hace tiempo ocultando el trabajo de muchos naturalistas y tergiversando y menospreciando el de otros para elevar a la categoría de genio a un cura de Cambridge devenido en naturalista, llamado Charles Darwin. Entre otros olvidados o menospreciados, se encuentra Alfred Russel Wallace

El Dr. George Beccaloni, curador del Museo de Historia Natural, dijo al diario The Independent: "Wallace tuvo el artículo listo para su publicación, y si lo hubiera enviado directamente a una revista para su publicación, la selección natural habría sido descubrimiento de Wallace. " El debate sobre quién merece el crédito por la teoría de la evolución darwiniana, es decir de la evolución por selección natural, se reavivó por la proximidad del 100 aniversario de la muerte de Wallace, que será el próximo 7 de noviembre. Por ello, el Museo de Historia Natural de Londres inauguró una muestra con cartas (más de 4000, y que pueden verse on line), notas, documentos y la colección de especies de insectos del naturalista nacido en Gales. Esto ha sido noticia para las conocidas revistas Nature y Scientific American.

La muestra y los dichos de Beccalonni pueden sonar desafiantes para la ortodoxia y el relato oficial, que entienden a Darwin como un genio, una persona que marcó un antes y después en la Biología, aunque el reconocimiento a Wallace es apenas la punta del iceberg de una historia oculta que se esconde tras la escenografía darwiniana montada desde hace 200 años. Los darwinistas han creado un culto a la personalidad a Darwin y un cerrado dogma, impide el avance en la comprensión de la evolución. Aunque científicamente endeble desde su gestación, y mucho más hoy a la luz de los descubrimientos y los conocimientos actuales, la teoría evolutiva por selección natural era favorable a la ideología inglesa dominante. En esa teoría, más ideológica que científica, la sociedad victoriana vio una justificación de la existencia de razas superiores.

Wallace es conocido por ser el científico que llegó, trabajando en la lejana Sarawak, en la isla de Borneo, a la misma conclusión que Darwin pero que permaneció siempre a la sombra de éste. Aprovechando el rescate que se está haciendo de los aportes de Wallace, repasemos tan solo un poco sobre algunos aspectos –no esperemos que lo hagan los ingleses- que elevaron a la figura de Darwin, graduado en teología, por sobre la figura de Wallace. 

Hacía ya cincuenta años que Lamarck había conformado una sólida teoría evolutiva considerando la influencia del ambiente y la posibilidad de caracteres adquiridos. Edward Blyth, otro naturalista olvidado, inglés, que era el conservador del museo de Calcuta (India), escribía sobre la selección natural y la radiación adaptativa, ambos conceptos ligados hoy al darwinismo. Darwin leyó estos artículos cuando viajaba en su conocido viaje a bordo del Beagle, un barco que recababa datos geográficos para el imperio. Ya en 1750, la misma idea –la selección natural- había sido establecida por Pierre-Louis Moreau de Maupertuis. También por Denis Diderot (1713-1784), William Charles Wells, Patrick Matthew (1790-1874) así como también por James Cowles Prichard y William Lawrence. Como si faltasen antecedentes, también debemos sumar a la lista de científicos que desarrollaron la idea de selección natural a Alfred Russel Wallace. Es decir el concepto de selección natural ya era muy conocido.

Wallace sostenía la transmutación de las especies y estaba trabajando en la idea acerca de un mecanismo de transformación desde 1945. El  primer artículo de Wallace sobre el tema - Sobre la ley que ha regulado la introducción de nuevas especies - fue publicado en los Anales de Historia Natural en 1855, un año antes de que Darwin comience a “trabajar” en la selección natural y cuatro antes de que se conozca la primera edición del “original” libro de Darwin. Tanto Blyth como Lyell – reconocido geólogo y el mentor de Darwin – recomendaron a Darwin que lo lea.

Wallace era un científico que abordó diversos aspectos de las ciencias. Escribió artículos relacionados a vacunación, astronomía, espiritualismo y fenología. Desde la edad de 35 años, y hasta su muerte en la edad de 90 años, Wallace fue un firme defensor de la selección natural. Desarrolló independientemente esta teoría aunque no coincidía con Darwin en algunos aspectos. Darwin creía en la herencia de los caracteres adquiridos  mientras que Wallace no. Darwin creía en la selección sexual, como mecanismo diferente de la selección natural ecológica, Wallace no. Ninguno fue original en cuanto al concepto de selección natural dado que  se conocía el concepto en la Grecia antigua y fue acuñado por una treintena de naturalista y filósofos anteriores a él. Pero además de estas diferencias y similitudes, que en lo que respecta a los aportes a las ciencias biológicas no son tan distantes había entre ellos diferencias mucho más significativas, que contribuirán a que se reconozca a Darwin como un genio de la biología, en tanto que se minimizo la tarea de Wallace. 

Wallace defendió la nacionalización de la tierra, estaba a favor de la introducción de salarios mínimos. En opinión de Wallace “cada libra extra de los salarios es una libra más gastada en alimentos, ropa, casas de muebles, y otras cosas necesarias de la vida.” Instó además a la provisión de pan gratis a cualquier persona que necesitara de él. Le preocupaba la situación de la clase obrera. En su opinión, “la condición de la los trabajadores en su conjunto es absolutamente insoportable, es una vergüenza para la civilización, y totalmente justifica las exigencias más extremas de los trabajadores”.  Se quejó de que la economía política (junto con el clero) "forzaba" la creencia de que era “natural e inevitable que haya ricos y pobres”. A su juicio, el "capital" era “el tirano y enemigo de los trabajadores”.

En tanto, Darwin, que desarrollo también (claro, luego de leer a Blyth y el propio artículo de Wallace) el concepto de selección natural, pensaba bastante diferente. Ligado al Laissez faire, su libro "Del Origen de las Especies por medio de la Selección Natural, o la Conservación de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida" vende 1250 copias (un éxito) debido a ser una proyección de las teorías de Adam Smith, Spencer y Malthus  a la naturaleza. Entendía que las clases populares “entregadas a la destemplanza al libertinaje y al crimen debían ser controladas, y qué mejor forma que eliminando sus “malas disposiciones” que, naturalmente, eran innatas, en bien del progreso.” Por ejemplo consideraba que “si  se consolida en el continente, en concreto la idea (...) de que todos los trabajadores, los buenos y los malos, los fuertes y los débiles, deben trabajar el mismo número de horas y recibir las mismas pagas (…) es un gran peligro para el futuro progreso de la humanidad. Y vislumbraba un futuro, “Llegará un día, por cierto, no muy distante, en que las razas humanas civilizadas habrán exterminado y reemplazado a todas las salvajes por el mundo esparcidas /…/ y entonces la laguna será aún más considerable, porque no existirán eslabones intermedios entre la raza humana que prepondera en civilización, a saber: la raza caucásica y una especie de mono inferior, por ejemplo, el papión; en tanto que en la actualidad la laguna sólo existe entre el negro y el gorila”.

La evolución es un hecho comprobado, pero la teoría dominante –la darwiniana- que pretende explicarlo presenta seria limitaciones a nivel científico, que son señaladas desde hace tiempo por muchos científicos. Sin embargo, la completa victoria de esta ideología se debe a su clara raíz económica que permanece hasta hoy en la interpretación de la naturaleza. Para ello la historia oficial ha creado un relato en el que se inventó un genio intocable soslayando a muchos trabajos e investigadores anteriores y posteriores a él. Wallace es uno de ellos y recién este año, al cumplirse 100 años de su muerte, muchos están empezando a redescubrir.

Emiliano Salvucci es microbiólogo y doctor en Bioquímica.

 

 

 


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