04/06/2013

El mundo

Odyssey está a punto de recuperar un gigantesco tesoro marino

Aseguran que entre los restos del SS Gairsoppa hay toneladas de metales preciosos a 4.700 metros de profundidad.

La empresa estadounidense Odyssey anunció que inició los trabajos de recuperación del que se supone que es el mayor tesoro submarino de metales preciosos jamás descubierto, una noticia que le ayudó a subir en Bolsa un 8,8 % y alcanzar valores que no se veían desde hacía nueve meses. Según la compañía de exploración submarina, uno de sus equipos zarpó el pasado 22 de mayo del puerto de Bergen (Noruega) y unos días después llegó a la zona donde está sumergido el pecio del SS Gairsoppa, a unos 480 kilómetros de la costa irlandesa.
 
El pasado 29 de mayo, y tras "unos días esperando a que pasara un intenso temporal", comenzaron los trabajos de recuperación, detalló la compañía con sede en Tampa (Florida), una de las pioneras en el mundo de la exploración en aguas profundas.En aquellas fechas fue cuando anunció que aplazaba, por razones climatológicas, los trabajos de recuperación de este tesoro hasta el segundo trimestre de 2013.
 
La subida bursátil ayudó también a borrar las pérdidas provocadas por la difusión a comienzos de mayo de sus cuentas correspondientes al primer trimestre del año, cuando perdió 9,66 millones de dólares (12 centavos por acción), un 76 % más que un año antes. En 2012, Odyssey ya recuperó 1.218 lingotes de plata del citado yacimiento y ahora cree que podrá extraer un mínimo de otros 1.599 lingotes, aunque sostiene que quedará una "considerable" cantidad adicional que también se puede intentar recuperar.
 
Después de completar la recuperación de la plata del Gairsoppa, que se encuentra a la impresionante profundidad de 4.700 metros bajo el nivel del mar, tiene previsto trasladarse al cercano lugar donde naufragó el SS Mantola, porque se cree que contiene otras 17 toneladas de plata. "Investigaciones recientes indican el camarote donde probablemente se encuentren los lingotes almacenados en el Mantola", apuntó este lunes la compañía estadounidense, que asegura que las condiciones climatológicas en el Atlántico norte empiezan a mejorar.
 
Su presidente, Mark Gordon, apuntó en un comunicado que el año pasado su equipo logró recuperar 48 toneladas de plata, una cifra récord para la compañía. "Este año hemos añadido algunas herramientas muy específicas para nuestro equipo para maximizar la eficiencia de la expedición. El barco nos informa de que todos los equipos, incluyendo una nueva tecnología que se ha agregado durante el invierno, están funcionando bien y ya han avanzado en la zona del pecio", afirmó.
 
Las dos embarcaciones británicas en las que se trabaja ahora fueron torpedeadas por submarinos alemanes: el Gairsoppa, durante la Segunda Guerra Mundial y cuando iba cargado de unas doscientas toneladas de plata, y el carguero Mantola, durante la Primera.
 
Llegó a un acuerdo con Reino Unido para la extracción. Sólo con la cantidad extraída hasta el momento del Gairsoppa, Odyssey asegura que ya se puede hablar de la carga más pesada y profunda de metales preciosos que jamás se haya recuperado de un pecio.
 
Las extracciones de ambos pecios se llevan a cabo en colaboración con el Departamento de Transporte de Reino Unido, que firmó un contrato con Odyssey por el que la compañía se quedará con el 80 % del valor de lo que recupere, una vez descontados los gastos en los que haya incurrido.
 
El descubrimiento de estos pecios se anunció entre septiembre y octubre de 2011, después de alcanzar el citado acuerdo con las autoridades británicas.
Este proyecto de rescate es el primero de gran calado que lleva a cabo Odyssey tras su fracaso en los tribunales estadounidenses por la titularidad del tesoro extraído de la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes, valorado en 500 millones de dólares.
 
Tras una larga batalla legal, Odyssey, que en ese caso no había llegado a acuerdo alguno previo con las autoridades españolas, se vio obligada a entregar a España en febrero de 2012 aquel tesoro.
 
En este caso, resulta que en la II Guerra Mundial las autoridades británicas aseguraron la plata que era de propiedad privada, así que cuando ésta se hundió, se indemnizó a los propietarios y el Gobierno pasó a ser el dueño, lo que elimina el riesgo de que algún particular la reclame, tal y como ocurrió también con parte del tesoro extraído del barco español Nuestra Señora de las Mercedes.


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