04/06/2020

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INVESTIGACIÓN

Los genes podrían explicar por qué algunos sufren casos más graves de Covid-19

Los genetistas han descubierto intrigantes vínculos entre el ADN y la enfermedad.

Los genetistas han estado escudriñando nuestro ADN en busca de pistas. Ahora, un estudio realizado por científicos europeos es el primero en documentar un fuerte vínculo estadístico entre las variaciones genéticas y COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus.
Las variaciones en dos puntos del genoma humano se asocian con un mayor riesgo de fallo respiratorio en pacientes con COVID-19, según los investigadores. 
Uno de estos puntos incluye el gen que determina los tipos de sangre.
Tener sangre de tipo A se relacionó con un aumento del 50% en la probabilidad de que un paciente necesitara recibir oxígeno o usar un respirador, según el nuevo estudio.
El estudio fue igualmente sorprendente para los genes que no aparecieron. El coronavirus se adhiere a una proteína llamada ACE2 en la superficie de las células humanas para entrar en ellas, por ejemplo. Pero las variantes genéticas en la ACE2 no parecían marcar la diferencia en el riesgo de COVID-19 grave.
Los hallazgos sugieren que factores relativamente inexplorados pueden estar jugando un papel importante en el desarrollo de COVID-19 que amenaza la vida. 
"Ahora hay novedades en el vecindario", dijo Andre Franke, genetista molecular de la Universidad de Kiel en Alemania y coautor del nuevo estudio, que actualmente está siendo revisado por pares.
Los científicos ya han determinado que factores como la edad y la enfermedad subyacente ponen a las personas en un riesgo extra de desarrollar un caso severo de COVID-19. Pero los genetistas esperan que una prueba de ADN pueda ayudar a identificar a los pacientes que necesitarán un tratamiento agresivo.

Los genetistas han estado escudriñando nuestro ADN en busca de pistas. Ahora, un estudio realizado por científicos europeos es el primero en documentar un fuerte vínculo estadístico entre las variaciones genéticas y COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus.

Un informe del diario Clarín muestra las variaciones en dos puntos del genoma humano se asocian con un mayor riesgo de fallo respiratorio en pacientes con COVID-19, según los investigadores. 

Uno de estos puntos incluye el gen que determina los tipos de sangre.

Tener sangre de tipo A se relacionó con un aumento del 50% en la probabilidad de que un paciente necesitara recibir oxígeno o usar un respirador, según el nuevo estudio.

El estudio fue igualmente sorprendente para los genes que no aparecieron. El coronavirus se adhiere a una proteína llamada ACE2 en la superficie de las células humanas para entrar en ellas, por ejemplo. Pero las variantes genéticas en la ACE2 no parecían marcar la diferencia en el riesgo de COVID-19 grave.

Los hallazgos sugieren que factores relativamente inexplorados pueden estar jugando un papel importante en el desarrollo de COVID-19 que amenaza la vida.

"Ahora hay novedades en el vecindario", dijo Andre Franke, genetista molecular de la Universidad de Kiel en Alemania y coautor del nuevo estudio, que actualmente está siendo revisado por pares.

Los científicos ya han determinado que factores como la edad y la enfermedad subyacente ponen a las personas en un riesgo extra de desarrollar un caso severo de COVID-19. Pero los genetistas esperan que una prueba de ADN pueda ayudar a identificar a los pacientes que necesitarán un tratamiento agresivo.

Averiguar la razón por la que ciertos genes pueden aumentar las probabilidades de una enfermedad grave también podría conducir a nuevos objetivos para los diseñadores de medicamentos.

A medida que la pandemia cobró impulso en febrero, Franke y sus colegas establecieron una colaboración con médicos de España e Italia que estaban luchando contra una creciente ola de COVID-19.

Los médicos tomaron muestras de sangre de 1.610 pacientes que necesitaban un suministro de oxígeno o tenían que recurrir a un respirador. Franke y sus colegas extrajeron el ADN de las muestras y lo escanearon usando una técnica rápida llamada genotipado.

Los investigadores no secuenciaron los 3 mil millones de letras genéticas del genoma de cada paciente. En su lugar, observaron 9 millones de letras. Luego los investigadores llevaron a cabo la misma encuesta genética en 2.205 donantes de sangre sin evidencia de COVID-19.

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