09/10/2020

Argentina

CONTROVERSIA

Aprueban el trigo transgénico para consumo humano: ¿tiene residuos de agroquímicos?

Aseguran que este tipo de cultivo usa el peligroso agrotóxico glufosinato de amonio. Los detalles.

El Gobierno de Argentina aprobó la comercialización de la variedad transgénica de trigo HB4 de la empresa biotecnológica Bioceres, aunque resaltó que la misma solo podrá negociarse una vez que sea autorizada para ser importada por el Gobierno de Brasil, según publicó el viernes en su Boletín Oficial.
Con esta medida el país sudamericano se convierte en el primero en autorizar trigo modificado genéticamente.
La variedad de trigo HB4, desarrollada por Bioceres y la francesa Florimond Desprez "confiere tolerancia a la sequía y tolerancia al herbicida glufosinato de amonio", añadió la resolución.
Ningún país todavía ha aprobado la importación de trigo transgénico, lo que deja al agricultor argentino con pocos incentivos para plantar la nueva variedad.
Por su parte, grupos ambientalistas han advertido que aún no se conoce demasiado las consecuencias de los cultivos transgénicos y su consumo en humanos.

El Gobierno de Argentina aprobó la comercialización de la variedad transgénica de trigo HB4 de la empresa biotecnológica Bioceres, aunque resaltó que la misma solo podrá negociarse una vez que sea autorizada para ser importada por el Gobierno de Brasil, según publicó el viernes en su Boletín Oficial.

Con esta medida el país sudamericano se convierte en el primero en autorizar trigo modificado genéticamente.

La variedad de trigo HB4, desarrollada por Bioceres y la francesa Florimond Desprez "confiere tolerancia a la sequía y tolerancia al herbicida glufosinato de amonio", añadió la resolución.

Ningún país todavía ha aprobado la importación de trigo transgénico, lo que deja al agricultor argentino con pocos incentivos para plantar la nueva variedad.

Por su parte, grupos ambientalistas han advertido que aún no se conoce demasiado las consecuencias de los cultivos transgénicos y su consumo en humanos.

Raquel Chan, directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (UNL) e investigadora superior del Conicet, lideró el grupo de biólogos moleculares e investigadores al servicio de desarrollar esta variedad de trigo transgénico a pedido de la misma empresa que produjo la soja resistente a la sequía.

Se trata de una alianza entre instituciones de investigación públicas y TrigallGenetics, el proyecto común de la empresa de tecnología agrícola argentina Bioceres, que tiene entre sus accionistas a Gustavo Grobocopatel y Hugo Sigman, y FlorimondDesprez de Francia.

La denuncia que pesa sobre el Trigo HB4 de Bioceres es que no cuenta con evaluaciones de impacto ambiental en todos los biomas ni ensayos a largo plazo en laboratorio sobre sus efectos crónicos y cancerígenos. ¿Las razones de estos “descuidos”? 

En primer término, por una reglamentación inexistente. No obstante, son  varios los colectivos ambientales que denuncian la connivencia de organismos estatales encargados de regular, en muchos casos integrados por representantes de las corporaciones agrícolas.

“La aprobación comercial del Trigo Hb4 mas que un avance de la ciencia argentina, tal como lo presentan los medios hegemónicos, es la consagración de un sistema vicioso de mercantilización del conocimiento científico estatal que la sociedad civil solventa, pero que termina beneficiando económicamente a las corporaciones y actividades extractivistas, cuyos riesgos y consecuencias son absorbidas luego por la sociedad en su conjunto”, denuncia Naturaleza de Derechos. 

Es decir, una inversión para el conocimiento y consecuencias socializados por la sociedad, pero beneficios exclusivos para las corporaciones y sector agroindustrial.



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