16/02/2010

Argentina

Desastre ecológico en Catamarca

Autoridades provinciales estimaron que son alrededor de 200.000 los peces encontrados muertos en el dique de Ipizca. De ese total, la mayoría son pejerreyes, aunque también hay otras especies.

Los vecinos de la localidad catamarqueña de Alijilán, a 20 kilómetros de Ancasti, no podían creer el espectáculo desgarrador que tenían ante sus ojos. Como si se tratara de una de las siete plagas del Antiguo Testamento, el embalse de Ipizca –que baña las costas del pequeño poblado– amaneció atestado de peces muertos. Más de 200 mil pejerreyes aparecieron flotando panza arriba o en las costas rocosas del ojo de agua azul que irrumpe en pleno corazón de la precordillera, a mil metros de altura sobre el nivel del mar.

Fuentes oficiales confirmaron que existe suma preocupación porque “el dique abastece de agua a Ancasti y si las aguas están contaminadas podría afectar a la población”.

Las hipótesis sobre las causas que pudieron haber originado este desastre natural son varias. “No descartamos que el vertido de alguna sustancia contaminante haya provocado esta catástrofe, pero todavía no tenemos los resultados de los análisis”, señaló Nora Martínez, subsecretaria ambiental de la provincia. En las primeras horas del viernes, un grupo de científicos tomaron muestras en la zona afectada, que ya fueron enviadas a laboratorios de Catamarca y de la Universidad Nacional de Córdoba. Se espera que en las próximas horas los resultados permitan dilucidar el misterio.

Otra de las hipótesis que manejan los investigadores es que puede estar aumentando un parámetro que se denomina DO (demanda de oxígeno), “que provoca la disminución de la cantidad de este componente en el agua”, explicaron desde el departamento técnico de la subsecretaría.

“La situación se detectó aproximadamente 24 horas después de que se haya comenzado a producir la mortandad, lo primero que se hizo fue formular la denuncia ante las autoridades y la justicia de Ancasti para que se dispongan las actuaciones correspondientes”, indicó la funcionaria.

Durante el fin de semana, fiscalizadores de fauna y brigadistas realizaron tareas de limpieza en la costa con redes para retirar los especímenes que estaban en estado de descomposición.

También se cerraron todos los ingresos al dique y se dispuso una veda de 30 días hasta que los resultados de las muestras determinen si el lago continuará cerrado por un lapso de 6 meses a un año, tiempo en el que podría recuperarse parte del daño causado a la naturaleza acuífera.
 



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