28/03/2010

Argentina

El Servicio meteorológico falla seguido

Esto se desprende de un relevamiento del diario Clarín. La necesidad de sumar profesionales al ente. Comparación con Brasil.

Las constantes fallas lo hicieron quedar mal parado. Según un relevamiento de Clarín, en lo que va de marzo, el Servicio Meteorológico Nacional ya erró seis veces sus pronósticos en la provincia de Buenos Aires.

El SMN Anunció que el jueves 4, el sábado 13, el domingo 14, el jueves 18 y el viernes 19 llovería en la Ciudad de Buenos Aires, pero en ninguno de esos días cayó una sola gota de agua. Y anticipó que el martes 9 no llovería y sí llovió. Así, el porcentaje de aciertos en precipitaciones del organismo suena módico: este mes erró su previsión cada 4,5 días.

Para dicho informe, Clarín siguió los pronósticos del SMN, de las 17.30 y para el día siguiente, de entre el 28 de febrero y el viernes pasado. Luego, se comparó esas previsiones con los registros de lluvias del Observatorio del propio organismo.

El director del SMN, Héctor Ciappesoni, opinó sobre la abultada cantidad de malos pronósticos. "Es mucho", reconoció. Pero agregó: "Nos falta gente, más capacitación y también más estaciones meteorológicas. No se puede remontar en tan poco tiempo algo que se dejó caer durante 40 años". Así, Ciappesoni se refirió a que durante décadas el SMN estuvo bajo mando militar y a que hace sólo 3 años está en manos civiles.

Si se compara su porcentaje de aciertos con el de otros centros de meteorología, el SMN puede quedar muy mal parado. "Nuestro porcentaje de aciertos es del 97 por ciento cuando decimos que al día siguiente va a llover y llueve", dijo Marcelo Seluchi, subdirector del Centro de Previsión del Tiempo y Estudios Climáticos de Brasil.

Seluchi es argentino y se formó en la UBA. "Existen cuestiones geográficas que hacen que pronosticar en Buenos Aires sea particularmente difícil, pero también es cierto que la previsión podría ser mejor con una inversión generosa en tecnología y capacitación. Quizá el pecado del Servicio Meteorológico es haberse aislado durante tantos años y haberle dado la espalda a la universidad", expresó.

Paola Salió, doctora en Ciencias de la Atmósfera e investigadora del Centro de Investigaciones del Mar y de la Atmósfera, opinó que el índice de errores era elevado, "más si se piensa que el pronóstico a 24 horas es el que mejor debe darles".

La mujer rescató que el SMN haya pasado a manos civiles, pero aclaró: "con eso sólo no alcanza. Al Servicio le faltan más profesionales con doctorados porque, como en cualquier otra ciencia, en la meteorología es imprescindible la actualización constante. También le faltan más estaciones meteorológicas: las que tienen es lo mismo que nada".

En todo el SMN trabajan unas 1.000 personas, pero apenas 6 tienen doctorados, entre ellos su director. "Deberíamos ser muchos más, pero el problema es que la gente con doctorados se fue acumulando en la Universidad en lugar de venir aquí. Cuando no se puede nombrar gente en el Estado la cosa no es tan fácil", dijo Ciappesoni. En el CIMA y en el Departamento de Ciencias de la Atmósfera y Océanos de la Facultad de Exactas de la UBA trabajan más de 30 profesionales con doctorados.

La cantera de donde se abastece el SMN de nuevos profesionales tiene una producción pobre. "Se reciben 5 personas por año en nuestra carrera, pero en los próximos 3 años el Servicio va a necesitar, por jubilaciones de su personal, 50 empleados nuevos", dijo Celeste Saulo, directora del departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos.

En la actualidad el SMN cuenta con 140 estaciones meteorológicas en el país. "Debería haber miles", admitió Ciappesoni. Estas estaciones registran temperatura, humedad, precipitación, presión atmosférica y viento, datos con los que se elabora el pronóstico.

El Servicio posee un único radar meteorológico y cuenta con la información de otros tres del INTA. Los radares, herramientas imprescindibles para los pronósticos, también son insuficientes: "en el país podría haber tranquilamente entre 20 y 30", dijo Ciappesoni.

Ante la falta de confianza en las previsiones del Servicio, cada vez más empresas recurren a pronósticos de compañías privadas que se dedican a la meteorología.



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