03/11/2012

Argentina

"Argentina de ninguna manera es un paraíso de delincuentes"

Así lo aseguró Martín Arias Duval, director Nacional de Migraciones, cuando se le preguntó sí el país se convirtió en un lugar elegido por bandas internacionales.

"Argentina de ninguna manera es un paraíso de delincuentes", aseguró este sábado Martín Arias Duval, director Nacional de Migraciones, luego de se conociera la presencia en la Argentina de Henry de Jesús López Londoño, el jefe narco y ex paramilitar de Colombia apodado "Mi Sangre", quien el martes fue capturado en la localidad bonaerense de Pilar.
 
"Yo no podría decir que es un paraíso de delincuentes, de ninguna manera", respondió el funcionario nacional cuando se le preguntó sí la Argentina se convirtió en un lugar elegido por bandas delictuales internacionales.
 
En diálogo con radio América, el jefe de Migraciones admitió que "los puntos críticos son los pasos fronterizos terrestres, ya que es mucho más fácil controlar una frontera dentro de un aeropuerto o puerto fronterizo".
 
"La Argentina tiene más de 9.300 kilómetros de frontera. Salvo la Cordillera de los Andes, el resto de los límites naturales son limites naturales que se franquean caminando o a nado en la mayoría de los casos", manifestó Arias Duval.
 
Para el funcionario, "es un mito" cuando desde algunos sectores se asegura que Argentina no hace los correspondientes controles migratorios.
 
"No es cierto que Argentina sea un lugar en el que no existan controles y de que se haya flexibilizado en los controles para acceder un residencia legal", recalcó.
 
Al respecto añadió: "Sí es cierto que la ley 25.871 que regula la política migratoria argentina en concordancia con la Constitución Nacional, facilita el acceso a la residencia a cualquier persona que decida o elija al país para hacer su vida".
 
Luego, contó que se controla "el 100 por ciento, sea de cualquier nacionalidad", de los pedidos de residencia, y además se envía los "datos filiatorios y la documentación al Departamento Interpol de la Policía Federal", con el objetivo de averiguar "los antecedentes internacionales que puede tener la persona".
 
López Londoño, de 41 años, ingresó al país a fines de 2011 utilizando un pasaporte falsificado con su mujer e hijo, se desplazaba con custodia y vivía "saltando" de country en country o barrios
de chacras para no ser detectado.
 
Desde Bogotá, se informó que "estaba catalogado como un narcotraficantes de primer nivel con un pedido de extradición de Estados Unidos", que empezó realizando pequeñas labores en una organización que ejecutaba crímenes y extorsiones, y terminó como "financista" en el entramado de relaciones con diferentes grupos de narcotraficantes colombianos.
 
El capo narco fue uno de los lugartenientes del jefe paramilitar Diego Murillo, alias "Don Berna", quien fue extraditado a Estados Unidos junto a otros jefes en 2008. Antes de pasar por Argentina, estuvo en Brasil, Venezuela, Panamá y Paraguay, y planeaba instalarse en Ecuador.
 
El jefe narco, que aquí simulaba ser un empresario venezolano, es investigado también para determinarse si está relacionado con los asesinatos de dos ciudadanos colombianos en el estacionamiento de un shopping en el Gran Buenos Aires, mientras se aguardan definiciones sobre su extradición a Colombia o a Estados Unidos, países que lo requieren.
 


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