03/12/2013

Argentina

El papa habló por teléfono con la madre de una víctima de Cromagnón

"Por favor, con Mirta. Habla Francisco." escuchó la mujer en su celular, quien meses antes le había escrito una carta al Pontífice argentino.

 "Por favor con Mirta. Habla Francisco", escucha Mirta Miralles del otro lado de la línea, en un llamado que la sorprende a su celular, de un número privado. "No puedo creer que estoy hablando con usted", fue lo primero que le salió decir a la madre del "Terco" Cristian Viegas Méndez, una de las víctimas de la tragedia de Cromañón, esa tarde del jueves 14 de noviembre que ahora relata.

 
"La llamada la recibí dos días antes del cumple del Terco. Estaba en casa, recién había llegado y pensé que era mi marido", aseguró la mujer, quien había enviado una carta al Sumo Pontífice, acompañada de una púa que representa al hijo perdido.
 
"No sabía si decirle Papa, Francisco. Fue todo muy loco, no me podía mantener parada en ningún lugar. Y ahí le conté que había conocido La Alameda, a Gustavo Vera, que los dos éramos docentes, y que hace tiempo conocía a Lucas Schaerer (también integrante de la fundación), que era muy buena persona, que nos había ayudado por Cromañón", afirmó Miralles.
 
"Me gustó la púa, muy linda", le confirmó el Papa, una púa que representa el amor del joven por la música, incluso "mi marido, Jorge, después de Cromañón se puso a crear guitarras, que es una manera de tenerlo presente, porque él siempre lo acompañó a Cristian a los recitales", confirma la mujer.
 
Según las palabras de la mujer, el escribirle una carta al Papa respondía a algo concreto: "Tenía esa necesidad de palabras después de lo que pasó con Cromañón ya que una queda enojada con Dios. Pero la forma de manejarse del Papa, sus actitudes, me hicieron encontrar una palabra de aliento".
 
"Recen por mí, y que Dios los bendiga", cerró Francisco la comunicación, la segunda recibida por la mujer desde el Vaticano. La primera fue realizada por el secretario privado del Papa, Fabián Pedaccio, el 29 de junio. "Con él lloré, pero con Francisco no. El padre Fabián me había dicho que el Papa había leído la carta, que la agradecía mucho y que iba a cuidar de mi Terco".


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