09/12/2013

Argentina

La adoración a Oxum convocó a sus seguidores en el Río de La Plata

Las ofrendas a la diosa del panteón afrobrasileño Oxum se repitió con la presencia de sus fieles. Se registró una alta actividad comercial. Mirá el video.

 Desde el sábado bien entrada la madrugada hasta el domingo por la noche, el río de Quilmes volvió a ser protagonista gracias a la conmemoración de una nueva fiesta de la diosa del panteón afrobrasileño Oxum. Como ya sucedió en años anteriores, una muchedumbre se aglutinó en la ribera llevando sus carpas, reposeras y colchones inflables, algunas familias montaron su propia parrilla y preparaban asados al lado de los improvisados puestos manteros.

 
Lo cierto es que a diferencia de ediciones anteriores, gente que había concurrido en otras oportunidades advirtió el giro que tomó el festejo hacia una veta más social que religiosa.
 
La fiesta explotó literalmente el domingo por la tarde y transcurrió en un clima de altas temperaturas que no bajaron de los 32 grados. Los bares y parrillas de la zona agradecieron tanto el calor como la ola de público por el aumento de las ventas de gaseosas frías –las botellas de 600 ml costaban un promedio de 15 pesos–. Los empleados no dejaban de sorprenderse por la cantidad de gente que concurrió, algunos hablaban de miles de personas.
 
Fue el calor y no tanto lo religioso la razón por la cual los más chicos no dudaron en agarrar el salvavidas y tirarse a chapotear en el río, mientras los grandes preparaban en el césped con un amor y cuidado visible las flores, las barcas y las ofrendas que despacharían al atardecer.
 
Andrea (34) miraba a su marido sentada desde una de las gradas: "Es el que está tocando los tambores y cantando los rezos, su jefa de templo está dejando la barca en el río", dice orgullosa mientras señala a un hombre de remera celeste, y se sonroja.
 
De la terminal del colectivo 278 llega Karina (30), oriunda de Lomas de Zamora, con su nieto Francisco en brazos –un bebé de 18 días–, que muchos piensan que es su hijo. Karina explica: "Yo no soy umbanda, pero tengo a mi hijo en religión y vinimos a acompañarlo con otros 16 miembros de la familia, de paso aprovechamos para comer un rico asado a la orilla del río. Si bien no entendemos los fundamentos de sus creencias, lo respetamos. Les preguntamos muchas cosas para perderle el miedo. Y acá en el río observamos que cada cual hace su ritual sin meterse con el otro."
 
Las ofrendas son una parte fundamental del festejo. Barcas gigantes armadas con madera y todo tipo de flores, y frutas de color amarillo en su interior, para agradar a la diosa –el color amarillo y el dorado son los que identifican a Oxum–; también el aroma de colonias suaves y velas blancas y amarillas, así como todo tipo de aros largos colgados de la vela del barco. 
 
"Llegado el momento crucial de dejar el despacho en el río hay sólo dos formas de saber si este es o no aceptado: si la barca se hunde a pocos metros, significa que el pedido fue aceptado por la diosa, pero la mayor parte de las barcas son devueltas ", explica Ricardo, un pai de la zona sur que reniega de ese y cualquier otro título religioso y prefiere que lo llamen "Ricardo", a secas.
 
Ricardo, entonces, asiste a la ceremonia con su beba de 2 años y con su mujer hace ya siete años. Además, afirma: "No estoy de acuerdo con que se tiren estas grandes barcas al río porque contaminan, te invito a venir el lunes a ver cómo amanece de sucia la costa."
 
Ricardo está sentado en el césped cerca de la manta donde exhibe los bastones artesanales que arma para vender a los religiosos. "Los bastones –dice– se usan en una línea de la religión que se llama Quimbanda y se usan cuando los religiosos incorporan a los espíritus de la noche, porque son un símbolo de elegancia y distinción para ellos (Exus), que vuelven a la tierra a trabajar y para ganar luz." 
 

 


Recomienda esta nota: