09/10/2014

Argentina

¿Cómo eligen los jóvenes las carreras que quieren estudiar?

Los resultados revelan que más de la mitad de los encuestados considera a la vocación como el principal factor al momento de elegir una carrera determinada.

Con la encuesta "Percepciones sobre profesión y formación universitaria"se buscó averiguar qué motiva a los alumnos a elegir una carrera; qué define a un profesional como tal; cuáles son consideradas las mejores profesiones; qué aporta el estudio de una carrera; cuándo una profesión es más prestigiosa, entre otras variables.

Casi dos de cada diez personas asocian esta elección a la posibilidad de una buena remuneración económica.

En tanto, el hecho de realizar estudios universitarios (indistinto de la especialidad) estaría vinculado a la noción de crecimiento personal. En este sentido, si bien la vocación determina la elección específica, la decisión de iniciarse en el estudio de una carrera de grado estaría vinculada directamente a la idea de desarrollo socioeconómico (y no necesariamente la satisfacción de un "llamado vocacional").

El título universitario es valorado como motor de movilidad social en tanto permite una mejor inserción en el mercado laboral, y consecuentemente una mayor remuneración. El estudio de una carrera está principalmente asociado al desarrollo de un pensamiento crítico y aumento del nivel cultural de la persona. Según testimonios, al estudiar en la universidad la persona adquiere una nueva forma de ver el mundo, que se considera superadora de la anterior.

En este sentido, más allá de los nuevos conocimientos y herramientas adquiridas, el egresado universitario adopta una cosmovisión propia de la carrera de elección, que termina por condicionar su forma de entender el mundo (por ejemplo, se considera el contador está constantemente buscando formas de generar rédito económico; el psicólogo analiza en todo momento a las personas con las que trata; el ingeniero se vuelve meticuloso en sus labores mientras que se vuelve menos hábil en lo social).

Casi la totalidad de los encuestados consideró que el principal requisito para considerar a una persona como "profesional" es su compromiso con la actividad que realiza. En segundo lugar la ética se destaca como condición. En contraste con los resultados anteriores, la vocación no se destacó con respecto a otras variables. En este sentido, las personas creen que se debe estudiar "lo que a uno le gusta", pero el verdadero profesional se forja en el ejercicio de una carrera.

La consideración del prestigio social de las profesiones se asocia a la de la remuneración percibida para cada una (mayor prestigio, mayor remuneración). La única excepción se presenta en el caso de los médicos, a cuya profesión se le asocia una alta valoración, pero no así compensación (en estos casos se hace fuerte el estereotipo del médico residente en oposición al especialista independiente).

Asimismo, el prestigio viene aparejado a la noción de "esfuerzo". Tanto los médicos como los ingenieros son considerados profesionales "sacrificados", en particular durante el estudio de su profesión. Los ingenieros son los profesionales que los encuestados perciben como mejor remunerados. En segundo lugar se ubican los abogados, y en tercero los contadores.

La primera consistió en la implementación de distintos focus groups (realizados en noviembre de 2013) para obtener un primer abordaje al objeto de estudio. A partir de ello se determinaron los principales conceptos sobre los cuales se trabajaría.

La segunda etapa, de carácter cuantitativo, supuso la implementación de un cuestionario autoadministrado (realizado en diciembre de 2013 y febrero de 2014) que permitió determinar en qué grado eran valoradas las distintas definiciones. La última etapa consistió en la realización de entrevistas en profundidad (en marzo y abril de 2014) con personas de distintas franjas etarias tomándose como punto de partida los resultados arrojados por las encuestas.

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