17/10/2016

Argentina

Nieto 121: "Siento una felicidad y una gratitud enorme"

Maximiliano Ruiz afirmó que "no cambiaría por nada conocer la verdad" sobre su identidad y destacó el amor y cuidado que recibió de Abuelas y de su familia biológica.

Maximiliano Ruiz, el último nieto recuperado, afirmó que "no cambiaría por nada conocer la verdad" sobre su identidad, porque significa "una sensación de ampliación de vida que da mucha felicidad", luego de que los análisis genéticos corroboraran que era hijo de desaparecidos y que su familia biológica lo había buscado durante 40 años.


En declaraciones a Télam, el hijo de Ana María Lanzillotto y Domingo "Gringo" Menna, afirmó: "Después del primer impacto, empecé a ver que no había más que bien en lo que me estaba pasando. Siento una felicidad y una gratitud enorme".


El nieto 121 tiene 40 años y está casado con María, con quien tiene dos hijos, Mauricio, de 6, y Carmela, de 5. Maximiliano contó como les dio la noticia de la restitución de su identidad, anunciada por Abuelas de Plaza de Mayo el 3 de octubre último.


"Lo hablamos transmitiéndoles la felicidad que sentimos: les dijimos que teníamos una noticia muy feliz para contarles, que yo no había nacido de la panza de la abuela Mónica, que mi mamá había fallecido y que sus abuelos me habían cuidado pero no me habían contado para que no me pusiera triste", contó Maximiliano Ruiz.


Además, les contó que tenía un hermano mayor, llamado Ramiro: "En ese momento, Mauricio (su hijo de 6 años) abrió muy grandes los ojos y me dijo: 'estoy sorprendido'", relató.


A partir de entonces preguntas no pararon, la curiosidad despertó otras, Carmela preguntando a su madre si era hija biológica, y las respuestas fueron fluyendo. A las horas, Mauricio ya había hecho un dibujo con los cuatro y había agregado a Ramiro, y a la tía Nena (Alba Lanzillotto), hermana de Ana María.


Los padres de Maximiliano eran militantes del PRT y cuando fueron secuestrados el 19 de julio de 1976, su hijo Ramiro tenía dos años. En ese momento, Ana María estaba embarazada de ocho meses. Menna fue asesinado y Lanzillotto aún permanece desaparecida.


"En una semana supe quién era, hablé con mis padres (de crianza), conocí a parte de mi familia biológica y pude entender la felicidad de ellos en un encuentro donde nos recibieron a María y a mí con mucho amor y un cuidado muy especial. Allí conocí a mi hermano, con quien nos dimos un abrazo muy fuerte y con quien tuve una conexión inmediata", recordó Maximiliano sobre el primer encuentro producido el 6 de octubre pasado.


Hasta entonces, Maximiliano Ruiz, médico egresado de la UBA que ejerce en simultáneo la homeopatía, estaba abocado plenamente a su profesión, a la docencia en la Universidad Maimónides y colaborando en la fundación Logosófica, dedicada al conocimiento del hombre a través de la experimentación.


Tras la noticia, Maximiliano fue conociendo de a poco los rasgos comunes que tiene con su familia. Con Ramiro "somos idénticos", expresó con orgullo y también encontró coincidencias más profundas con sus padres.


Descubrió, por ejemplo que, igual que su padre, eligió la Medicina, y que, en algún momento de la carrera, tuvo que replantear su vocación porque también se sentía convocado por las carreras humanísticas como Filosofía, Historia y Sociología.


"Me siento identificado con el compromiso de mis padres por el bien de los demás y, a medida que conozco la historia de los dos, y veo cómo fue su vida, me doy cuenta de que yo también, como ellos, trabajo por la suerte de los demás como médico de familia. Equivocados o no, tenían un compromiso con una idea que entendían que estaba bien", consideró Maximiliano.


El sobrino de la ex integrante de Abuelas de Plaza de Mayo, Alba Lanzillotto, también descubre la conexión con su madre, al leer un libro de poemas escritos por ella, que había conservado su tía. "Podían haber sido escritos por mí", sentenció.


Además relató como fue su primer contacto con la Conadi, a fines de mayo. "Me hablaron de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad cuando estaba en una estación de servicio para avisarme que estaban haciendo una investigación y que tenían dudas sobre mi identidad", recordó.


"El impacto de la llamada me paralizó por un rato porque jamás tuve dudas sobre mi identidad ya que mis padres nunca me habían dicho nada. Se me mezclaron ideas, historias, me dí cuenta que no tenía fotografías de mi mamá (de crianza) cuando estaba embarazada y, después de un rato, reaccioné y lo primero que hice fue hablar con ella", afirmó Maximiliano.


Maximiliano fue anotado como hijo propio del matrimonio que lo crió, el 24 de agosto de 1976, cuando fue entregado en una clínica de Wilde por una partera que se encargaba de entregar a hijos de mujeres secuestradas por la dictadura cívico-militar.


"Se le pusieron los ojos rojos. Me contó que no podía quedar embarazada y que le pasan el dato de una clinica de Wilde donde se anotaban matrimonios para recibir bebés abandonados", contó Maximiliano. Agregó que según le relató, el 24 de agosto fueron llamados, avisados de que había nacido un varón de una chica de 15 años que lo había abandonado y que fue entregado aún con el cordón umbilical sin cortar.


Hasta el 3 de octubre, Maximiliano tenía información de la existencia de Abuelas, de su búsqueda y se entusiasmaba cada vez que aparecía un nieto. Ahora siente "enorme gratitud" por el "cuidado y la calidez" con que la institución que preside Estela de Carlotto lo contuvo, de la misma manera que reconoce "el respeto" que le brindó la Conadi con cada paso dado en busca de la verdad.


"Una parte de mí empezó a moverse con mucha fuerza pero sin dolor: habiendo nacido en la situación en que nací (en cautiverio), Dios me permitió que naciera, tuve una familia que decidió cuidarme y una familia que me buscó 40 años", afirmó el nieto 121.


"Quiero que, con mi testimonio, sepan lo bien que te tratan en Abuelas, en Conadi y que sepan el trabajo que hacen. Por ahí se anima alguien. Es una manera de ayudar a que den ese pasito", finalizó Maximiliano.


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