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11/02/2017

Argentina

El relato de una joven que sufrió acoso por parte de dos choferes en un micro

Sabrina Ojeda vivió una pesadilla al recibir extrañas propuestas del conductor y el auxiliar de un colectivo de larga distancia.
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Sabrina Ojeda sufrió acoso por parte de dos choferes en un micro. Fotos tomadas de Infobae.

Un viaje de Bariloche a Buenos Aires se transformó en una verdadera pesadilla para Sabrina Ojeda, que durante todo el trayecto sufrió el acoso del chofer y del auxiliar de la empresa en la que se trasladaba.


La joven tuvo que soportar todo tipo de propuestas y pedidos durante el viaje de 1.500 kilómetros. "Después de haber tenido unos días hermosos y llenos de anécdotas buenas, jamás pensé que la parte 'mala' (digamosle así) iba a llegar", comenzó contando Sabrina en Facebook, en un texto en el que describe todo lo que le ocurrió desde que se subió al micro que debía llevarla desde San Carlos de Bariloche hasta la terminal Retiro.


"Lo irónico fue que sí, a mí me pasó. Tuve la suerte de haber sido precavida y de poder estar hoy contándolo. Pero también tuve la mala suerte de que las personas responsables de llevar ese micro a destino, como lo son los chóferes y el camarero, no eran personas dignas de llevar a cabo su trabajo, no eran dignos de hacer las cosas correctas con todos (ya que conmigo no lo hicieron)", anticipó la chica, citada por Infobae.

  

Según cuenta la joven, a la incisiva mirada del camarero, primero a la vista de todos los pasajeros y luego escondido tras unas cortinas, se sumó un supuesto cambio de asiento a la parte superior del micro, donde pretendían que se quedara prácticamente sola. La excusa del cambio de butaca había sido que una mujer mayor necesitaba su asiento porque tenía una pierna quebrada, sin embargo cuando la joven bajó para quejarse del lugar en el que pretendían que viajara, se llevó una sorpresa al notar que en su antigua ubicación no había nadie. Al pedir explicaciones no supieron dárselas, pero a ella ya no le quedaron dudas de que algo andaba mal.


Luego, a mitad del recorrido, le pidieron que fuera a la cabina, y el chofer le pidió que se sentara junto a él: "'dale, dale, pasa y sentate'. Claramente me negué y comenzó a decirme que le cebe mates, que seguro a mí me gustaba, pero no tenía con quién porque estaba sola, que me veían aburrida y que ahí yo iba a estar mejor, que no pasaba nada, que ahí iba a estar tranquila, que iba a estar más cómoda y que nadie nos iba a molestar", contó.


"No sabía qué hacer, estaba sin señal, en medio de la nada, de noche y sin nadie conocido. No sabía si hablar, si callarme, si hacerme la boluda o qué", añadió la joven.




"Llegó la hora de la comida, ya con una angustia y miedo que pensé que no iba a poder contener y cuándo pensé que no podían ser peores, a la hora de elegir mi plato como hacían todos, (el camarero) me lo negó, no me dejó agarrarlo y sacó una bandeja que se encontraba abajo de toda la pila, en una esquina diciéndome 'esta es para vos, está caliente'. Sí ya venía con desconfianza y dudas, esa actitud me hizo replantearme todas las miles de hipótesis que tenía. Sin decir nada, dejé el plato en mi bandeja y no lo comí", detalló.


Cuando recuperó la señal, llamó a uno de sus contactos para que la fuera a buscar de la terminal de Retiro. Sin embargo, antes de bajar escuchó al chofer y al camarero decir: "con esta no nos salió".


"No quiero pensar, ni imaginar, ni enterarme qué fue lo que no salió y una parte de mí quiere creer que no era algo conmigo. Pero al otro día, más tranquila, fui con mi familia a hacer los reclamos y denuncias", concluye la joven en su carta, que publicó con el objetivo de encontrar a otras mujeres que hayan pasado por lo mismo y que se animen a denunciar.


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