06/04/2017

Argentina

#LibertadParaHigui

"La Justicia no existe": la carta de Higui, la mujer detenida por defenderse de una violación

Carolina Abregú, referente de la Defensoría de Género de Malvinas Argentinas, fue a visitarla a la prisión y aseguró que la vio “fortalecida, muy bien, con ganas de salir pronto".
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Mujeres de todo el país exigen libertad para Higui. Foto: Agenda Abierta.

Analía “Higui” de Jesús está detenida en destacamento de San Martín, acusada por homicidio, desde el 16 de octubre de 2016. Fue atacada por una patota de hombres en San Miguel, provincia de Buenos Aires, quienes intentaron violarla y empalarla. Higui se defendió con un cuchillo e hirió de muerte a uno de sus agresores.

Carolina Abregú, referente de la Defensoría de Género de Malvinas Argentinas, fue quien denunció desde un principio las irregularidades de la causa y se puso al hombro la campaña #LibertadParaHigui, que actualmente está sonando muy fuerte en las redes sociales y en todas las manifestaciones populares. Desde diciembre, la defensa de Higui está cargo de Raquel Hermida Leyenda.

Este jueves, Abregú fue a visitar a Higui al destacamento de San Martín. “La vi fortalecida, muy bien, con ganas de salir pronto. No sé si es consciente de la magnitud de la lucha que hay afuera, de la campaña que la apoya, de tantas personas. Su familia también está más fortalecida y con esperanzas. Debería haber novedades judiciales en diez días, si no las hay, saldremos a la calle a exigir Justicia”, contó en declaraciones a la agencia Presentes

En enero, Higui, le mandó a Abregú una carta de cuatro páginas contándole su historia y denunciando que para ella "no existe la justicia, no existe la persona que me crea".

"Esa carta la mandó en enero, en la radio abierta de San Miguel, yo leí una parte en la actividad. Eran cuatro páginas donde ella habla de su abuso cuando era niña. Su defensa nos aconsejó no dar a conocer todos los detalles para no revictimizarla. También cuenta en la carta vivencias del sistema carcelario y qué le pasó conmigo desde que me conoció", añadió Abregú a Presentes.


La carta de Higui a Carolina Abregú

Señora Carolina:

Espero que al recibir esta carta se encuentre bien de salud. Nunca nadie se preocupó tanto por mí como usted lo ha hecho. Gracias, señora Carolina, por guiar a mi familia en esta lucha (algo me mostraron de lo que está haciendo). Voy a estar en deuda con usted y algún día cuando salga, porque no voy a estar siempre acá, algún día voy a salir, cuente conmigo.

Acá adentro me borraron hasta mis sueños. Los ruidos de los candados se hacen cada día más insoportables, horribles. De que dormís encerrada en una piecita que apenas entra una cama, de tener que dormir encerrada, acá adentro te falta el aire. (…)

Señora Carolina, pasé por muchas cosas y, créame o no, nadie va a apagar mi luz. Dios sabe que soy fuerte. Dios supo poner a las personas correctas en momentos difíciles y ellos están en mis oraciones todas las noches.

Me resulta muy difícil hacer la carta de mi niñez, ya no quiero recordar. Todos estos años viví en el pasado. Estando acá adentro volví a la realidad, mi presente (…) Esto me sirvió para acomodar los tiempos y pensar en el hoy. Estoy despierta. Todo lo que pasé fue como un sueño malo, una pesadilla, pero al fin desperté. Gracias por todo, señora Carolina, Raquel y Violeta. Dios las bendiga. Realmente me tratan bien todas.

Para mí no existe la justicia, no existe la persona que me crea (…) Muchos años atrás me prendieron fuego mi casa y a mi perro lo ataron de la ventana para que se prenda fuego. Mire usted la maldad de esos pibes que me odian por ser lesbiana, por tener cuatro chicas a la vez. ¿Habrá sido envidia? No lo sé. (…)

Nunca molesté a nadie, nunca robé, nunca toqué nada que no fuera mío. Siempre pedí, pedí permiso y di las gracias a los mayores (…) De chica siempre tuve que ganarme mi lugar trabajando, pasando necesidad, hambre, valorando lo poco que gano con el sudor de mi frente. (…)

Cuando los pibes me prendieron fuego la casilla, levanté otra de material en el mismo lugar y puse el agua (…) Lo que ganaba lo invertía en casa pero a los pibes los seguía cruzando, me amenazaban y me tiraban piedras. Esto llevó a mudarme. Vivía con miedo. Caminaba y constantemente miraba para atrás. Me decían muchas cosas feas… que me iban a llevar al campo. Por eso me mudé. Quisiera que conozca donde volví a empezar. Tengo 4 gatitos y la mamá. También una perrita que era de Luis, mi padrastro. Mi hermano, el travesti, se fue a vivir conmigo (…) 

De mis hermanitas siempre estuve cerca. Me siento el papá de ellas. Mi hermano está mucho mejor. Le hice una casita, el piso y el techo con el muchacho del frente de mi casa. Ahora le estaba haciendo el baño y lavaderito. Quería terminar primero el de ella y después arrancaba con lo mío.

¿Sabe por qué digo que no existe la justicia? Por ser pobre como soy. Hemos tenido un hecho terrible en la casa de mi hermano, el travesti, y nunca se hizo justicia. A mí siempre me discriminaron por ser negra, petiza y fea. Tanto mucha gente como también la policía. (…) Cuando tenía 18 años, intenté ser militar o policía. Me iba a anotar en la secundaria pero me dijeron que no me daba la medida y que tenía pie plano. Seguí otro camino. (…)

A los 15 años me fui de casa con mi hermano, el travesti (…) Ah, ¿por qué se preguntará? Por qué me fui (…).

No me gustan los problemas. Digo las cosas en la cara. Es por eso que, a veces, la gente se enoja, se ofende porque digo la verdad. No dejo pasar una falta de respeto (…)

Solo quiero paz y tranquilidad.


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