24/10/2019

Argentina

Dolor en Cafayate por la muerte de Monseñor José Demetrio Jiménez

El Obispo murió en Buenos Aires, a los 56 años. Había nacido en España. Tenía una enfermedad terminal.
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Dolor en Cafayate por la muerte de Monseñor José Demetrio Jiménez

Lejos de la comunidad que pastoreaba y aquejado de una enfermedad terminal, falleció ayer por la mañana el obispo de Cafayate, monseñor José Demetrio Jiménez. Tenía 56 años y pertenecía a la Orden de San Agustín, en cuya casa matriz, en Buenos Aires, vivía desde hace algunos meses para tratarse de su afección.

Monseñor Jiménez Sánchez era español. Había nacido en Los Cerralbos, Toledo, el 8 de octubre de 1963. Se había ordenado sacerdote el 23 de julio de 1988 en el monasterio de Santa María de La Vid, España, en una ceremonia presidida por monseñor Nicolás Castellanos Franco OSA, obispo de Palencia. Fue elegido obispo prelado de Cafayate el 10 de febrero de 2014 por el papa Francisco y recibió la ordenación episcopal el 10 de mayo de ese mismo año en el predio donde se realiza anualmente la Serenata de Cafayate. Fue el cuarto obispo prelado del lugar. También integró la Conferencia Episcopal donde se desempeñaba como delegado de la Región Pastoral Noroeste (NOA). Además era miembro de las comisiones de Fe y Cultura y de Pastoral Aborigen.

Los cafayateños extrañarán sus encendidas homilías en las que no dudaba en denunciar los problemas que acuciaban a los fieles de la región.

Anoche el vicario general de la prelatura de Cafayate, presbítero Walter Gonza, invitó a una misa en la Catedral Nuestra Señora del Rosario de Cafayate para rezar por el pastor. Mientras tanto, en todas las parroquias se oficiaron misas por el descanso eterno del sacerdote.

Monseñor José Demetrio era hombre de un gran compromiso social. Intervenía en los conflictos entre empresarios y obreros siempre buscando el mayor bien. “Yo pertenezco a una línea de pensamiento religioso que es la agustiniana”, explicaba. “Para San Agustín la política era la articulación de lo diferente según un proyecto común. Sabemos que no todos pensamos lo mismo, que a veces hay intereses contrapuestos y que la posición de la Iglesia es la de buscar una solución. Cuando hay intereses contrapuestos, la parte que tiene que ser beneficiada debe ser la más débil”, sostenía.



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