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12/01/2020

Argentina

a mirar bien

Uno por uno: ¿Fueron OVNIS los 23 casos de avistamiento que los argentinos denunciaron en 2019?

El Centro de Identificación Aeroespacial se dedica, como tarea secundaria, a atender consultas de personas que documentaron objetos voladores no identificados en el cielo argentino
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Uno por uno: ¿Fueron OVNIS los 23 casos de avistamiento que los argentinos denunciaron en 2019?

No fueron OVNIs, fueron OVIs: objetos voladores identificados. En Argentina se denunciaron, durante todo 2019, 23 casos de avistamiento de presuntas naves extraterrestres.

Todos ellos fueron investigados. Muchas de las confusiones obedecen a cuestiones que se producen por eventos fotográficos, ópticos, astronómicos o aeronáuticos, y a razones de una extraña inverosimilitud: OVNIs que en verdad eran excrementos de aves, barriletes, globos de helio o burbujas de jabón.

Los enigmas son refutados y resueltos por un organismo estatal, el Centro de Identificación Aeroespacial (CIAE) a cargo del Comodoro Rubén Lianza.

El CIAE es el resultado de la restructuración de la Comisión de Estudio de Fenómenos Aeroespaciales (CEFAE) fundada el 6 de mayo de 2011. No tiene un año de historia. Fue creada el 4 de abril de 2019 por la Resolución N° 364/2019 del jefe de Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina. Su tarea consiste en generar información para satisfacer requerimientos de organismos superiores mediante el análisis y la interpretación de imágenes en rango infrarrojo y en rango óptico, y en prestar servicio público de atención a denuncias ciudadanas de avistamientos de OVNIs.

“Organizar, coordinar y ejecutar la investigación y análisis de eventos, actividades o elementos presentes u originados en el aeroespacio de interés; identificar sus causas e informar las conclusiones a los organismos pertinentes que las requieran”, es la descripción oficial.

Los episodios son interpretaciones honestas pero erróneas de objetos ordinarios en el análisis integral de la evidencia y excepcionales en la observación instantánea. El Comodoro Lianza contó, en diálogo con Infobae, cuál es el servicio del organismo: “En época de paz y como tarea secundaria, el CIAE analiza las imágenes o videos que nos hace llegar la ciudadanía, lo cual es beneficioso para ambos. Por un lado para los ciudadanos porque se les brinda una respuesta certera, metódicamente fundamentada sobre las posibles causas de su avistamiento, y para nosotros por el hecho de obligarnos a analizar imágenes complejas, algunas que están incluso más allá del límite de lo interpretable. Ese alto grado de dificultad es muy aprovechable, porque no solo contribuye con el adiestramiento sino que nos obliga a estar permanentemente perfeccionando nuestro método de trabajo”.

Él lidera el equipo de trabajo desde 2015. Se resolvieron todos los casos que la ciudadanía envió. Todos fueron, finalmente, OVIs. El primer año ingresaron 10 consultas. En 2016 se denunciaron 40 sucesos. En 2017, 17. En 2018, 21. Y el año pasado, 23; y se rechazaron 4 denuncias por documentación escasa y por filmaciones digitalmente modificadas.

En paralelo, también se analizan casos enigmáticos de la historia argentina y americana. “No corremos detrás de lo paranormal, servimos para ser respuestas con un minucioso análisis de imágenes y aplicación de métodos”, aclaró el Comodoro.

Sus investigaciones se sustentan en la “Navaja de Occam”, un axioma metodológico que se encuadra en varios nombres: “Navaja de Ockham”, principio de economía, principio de parsimonia o de simplicidad. Es atribuido al monje franciscano y filósofo Guillermo de Ockham, quien en su razonamiento sentó las bases de la ciencia moderna. Dijo: “En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable”.

Lianza recurre a este principio, estrategia, idea, técnica, teoría o enunciamiento para buscar las explicaciones más sencillas de los fenómenos alienígenas. A continuación, los 23 objetos voladores no identificados en el cielo argentino, discriminados por la causa de su confusión.

Objetos industriales sujetados: 1 caso

Mauricio San Martín sacó una foto del paisaje de Miramar el 17 de febrero de 2019. Encontró, al revisar la foto, una imagen que le provocó curiosidad. Tenía la documentación, un testimonio veraz y la voluntad de denunciar el avistamiento de un objeto no identificado. La definición es baja y el cuerpo se extiende de modo horizontal “a modo de fuselaje”. Por su fisonomía similar a la estructura de una aeronave de ala media, se adoptó una línea de investigación alineada a la teoría de un avión. Pero las proporciones no eran concluyentes. “Más bien parece que estamos ante una cruda réplica artesanal de un pequeño avioncito, cuyo color blanco saturado, sumado a la ausencia de tren de aterrizaje, nos hace pensar que bien podría tratarse de un barrilete de telgopor con forma de avión”, describió. el organismo

Apeló a la herramienta “hilo vertical” del programa IPACO para ratificar su teoría. Los elementos contemplados en el análisis -el contorno, la proyección de sombra, el hilo oblicuo hallado- respondieron la inquietud del veraneante. Un barrilete en forma de avión miniatura fabricado en planchas de telgopor era compatible con la interpretación del objeto volador.

Objetos lanzados al aire: 3 casos

El 29 de noviembre de 2015, Néstor Carisio estaba filmando una demostración aérea en Tandil. Cuatro años después, radicó su denuncia ante el CIAE: creía haber capturado un presunto OVNI mientras seguía el ascenso de un avión Mirage. “El objeto es translúcido y a ambos lados exhibe dos luces (o reflejos) simétricos, alineados directamente hacia el Sol”, expone el informe en concepto de información preliminar.

Valiéndose del principio de Navaja de Occam, procedieron a elucubrar estímulos visuales convencionales capaces de ser confundidos por naves interplanetarias. Redondo, de naturaleza tenue y bordes con destellos nacarados: la primera hipótesis sugería un elemento ordinario pero incierto. Se comunicaron con Néstor para plantearles su teoría y preguntarle si recordaba haber visto aquel día burbujas de jabón en el aire. Dijo que no, pero reconoció que cerca de su ubicación estaba la zona preparada exclusivamente para juegos infantiles. Un video grabado por su esposa confirmó las suposiciones.

El presunto OVNI presentaba una morfología redonda, con un círculo relleno de un gris débil y bordes de mayor nitidez en el contraste. Sumado a las propiedades ópticas del video, la conjetura inicial se impuso: una burbuja de jabón a merced del viento había atravesado el ángulo de la cámara mientras el Mirage se alejaba.

Hubo otros dos objetos lanzados al aire que fueron naves extraterrestres hasta su refutación. El 30 de junio de 2016 en la Ciudad de Buenos Aires y el primero de enero de 2019 en José C. Paz ocurrieron sucesos supuestamente extraordinarios. En el caso porteño, el testigo reportó: “El avistamiento empezó con un tamaño muy grande. Pensé que era una bolsa de nylon volando, mientras enfocaba el helicóptero, y se ‘alejó’, o dio la impresión de alejarse, por la reducción del tamaño muy rápidamente”. El hecho de que el objeto se achicara progresivamente incentivó un razonamiento lógico: cualquier elemento reduce su dimensión en etapa de ascenso.

La conjetura -y posterior conclusión- emerge sola: una suelta de globos de helio. El histograma devela un pico inferior, compatible con el tramo de un hilo que comúnmente cuelga de los globos. Incluso, en el informe se asocia la presencia del helicóptero en vuelo estacionario con una celebración que pudo haber sido decorada con una suelta de globos.

En José C. Paz, el avistaje ocurrió cuando el 2019 cumplía 22 minutos de vida. En el video se escuchaba el ruido de pirotecnia de los festejos de Año Nuevo. En el formulario que debieron firmar para realizar la denuncia, indicaron que los objetos se desplazaban en una trayectoria recta y constante y que su magnitud era similar al tamaño de una estrella.

La primera hipótesis fue la última: un globo con luces LED. El CIAE cotejó el video con un avistamiento similar de otro testigo, elaboró un análisis de la distancia recorrida por el objeto y la hora de su documentación para estudiar su dimensión, consultó el parte meteorológico del Aeropuerto Internacional de Ezeiza en esa franja horaria y verificó que su rumbo oeste coincidía con la declaración del denunciante.

Rápidamente descartada la hipótesis del paso de un tren de satélites dado el cono de sombras de la rotación de la Tierra y con cinco consideraciones verosímiles, la conclusión se centró en un evento lógico: “Una suelta de no menos de cinco globos de en forma individual y secuencial de los que incluyen algún dispositivo interno luminoso de color blanco, soltados en un horario muy cercano a las 0:00 horas como parte de la celebración de Año Nuevo”.

Causas astronómicas: 1 caso

La testigo Daiana Fosco filmó el supuesto OVNI a las 5:37 de la madrugada del martes 19 de marzo de 2019, en algún punto estelar de la provincia de Buenos Aires. Volvió a buscarlo a las 6:15 y seguía en el mismo lugar. Regresó a las 7:30, cuando ya había amanecido, y ya no estaba. Estaba fijo en el cuadrante este, a una elevación sobre el horizonte estimada en 20°, sin movimiento ni actividades.

La forma, el color y el comportamiento consolidó la primera hipótesis. El Comodoro Lianza investigó la presencia de algún cuerpo celeste en ese momento y ubicación exacta en que la mujer dirigió su cámara. Cursó una simulación Stellarium, un programa que permite simular un planetario, con la misma fecha, hora y cuadrante registrado. Bastaron dos simulaciones, en los minutos en que la testigo identificó el objeto, para confirmar la existencia del planeta Venus en toda su magnitud 20° sobre el horizonte.

Causas astronáuticas: 2 casos

Diego Albornoz fue testigo la tarde noche del martes 23 de abril de 2019 de un presumible OVNI. Habían pasado minutos después de las 19:15 en algún balcón de la Ciudad de Buenos Aires. Estaba en medio de un llamado telefónico cuando advirtió un objeto brillante en el cielo que se movía en una línea recta y constante que se desvanecía rumbo sudeste. Cortó, fue a buscar su cámara y durante cuatro minutos lo grabó. Lo definió como un “lucero”, un astro esplendoroso.

En base a los datos suministrados en el formulario, el Centro de Identificación Aeroespacial recurrió, como metodología medular, al principio de Navaja de Occam que supone que ante condiciones iguales, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Reparó, inmediatamente, en el paso de un satélite: “Es muy probable que se haya tratado de la Estación Espacial Internacional (EEI) pasando, en ese momento, justo sobre la zona central de Argentina”. Para la ratificación de la hipótesis, se utilizó el programa de seguimiento satelital Orbitron de vista cenital para recrear la trayectoria del satélite en hora y día simultáneo al avistamiento y una simulación en el programa Stellarium para corroborar los datos emitidos. El caso quedó resuelto.

La última denuncia que recibió el CIAE en 2019 la envió Santiago Celery, quien durante un vuelo comercial del 4 de diciembre fotografió desde la cabina de una aeronave B 727-800 en ruta Sao Paulo - Ezeiza un hilo de luces sospechosas. El testigo, comandante de Boeing 737-800 con una experiencia de vuelo de 30 años, dijo no haber visto nunca algo similar. Concedió, con una dosis de escepticismo, que podrían ser “satélites de baja órbita”.

Volaba a 38 mil pies de altitud rumbo sudoeste y los objetos observados lo hacían de manera opuesta, hacia el noroeste. Dejaron su campo visual cuando, cuatro minutos después, la estela de puntos equidistantes pasó por encima de la aeronave. La disposición, la dirección, el comportamiento de vuelo en línea y con respeto por la distancia entre sí permitieron inferir el paso de un tren de satélites Starlink lanzados el 11 de noviembre por la compañía Space X del magnate e inventor Elon Musk. El comandante tenía una sospecha sólida. El fenómeno observado eran satélites de órbita baja: la constelación Starlink vuela a 550 kilómetros con el propósito de brindar cobertura de internet a bajo costo.

Causas de origen óptico (lente, sensor o reflejos): 7 casos

El caso Las Heras en la provincia de Santa Cruz del 6 de enero de 2019, el caso Alejandro Vega de Bariloche el 13 de enero de 2019, el caso Cristian Galati de Temperley el 16 de junio de 2018, el caso Tamara López de la Ciudad de Buenos Aires el 28 de julio de 2019, el caso Esteban Tuñón de Ministro Rivadavia, provincia de Buenos Aires, el 7 de septiembre de 2019 y el caso Adriana Ortiz de Alberdi, Tucumán, también del 7 de noviembre de 2019 tienen la misma respuesta. En inglés se lo conoce como “lens flare”, destello o reflejo de lente en su traducción.


Los 6 casos de avistamiento extraterrestre fueron simplemente engaños ópticos. Los objetos “alienígenas” responden al fenómeno que se produce -textual del CIAE- “porque los rayos que inciden en la cámara, llegan directamente al sensor pero una pequeña porción de la luz del rayo incidente, se refleja en la cara interna del lente delantero, luego rebota en la cara externa y finalmente vuelve a entrar a la cámara, imprimiendo una imagen ‘fantasma’ en el lado opuesto del sensor”.


Para la comprobación, se apela al método de la geometría óptica, donde queda constatado que la fuente luz causante del efecto está en posición equidistante con el reflejo interno del lente. Las imágenes, separadas en cuadrantes por dos diagonales, y la simetría de los puntos lumínicos son elocuentes.


El caso restante es sorprendente. Emanuel Moroni vio un objeto volador sobre el cielo de Saladillo, provincia de Buenos Aires, el 2 de abril de 2017. Decidió grabarlo desde el auto. En base a las observaciones preliminares, el presunto OVNI no evidencia un desplazamiento suave sobre el horizonte. Por el contrario, da saltos bruscos y mantiene una distancia equidistante de otros dos puntos blancos que aparecen pegados en el vidrio del cristal del auto. “Por su color, orientación y forma prolongada, muy probablemente se trate de una gota de barro o de excremento de ave”, resolvió el CIAE.

Causas biológicas: 9 casos

Aves o insectos que están en las fotografías pero no en el cielo, que atravesaron el campo de visión de la cámara justo en el momento de oprimir el obturador, aves capturadas con las alas plegadas, aves que son apenas puntos en el paisaje con morfología sugerente, gaviotas volando a muy baja altura, moscas o sencillamente seres vivos voladores no identificados. Nueve resoluciones del CIAE giran en torno a razones biológicas.


Los casos de Fabiana Gandola en Las Grutas, provincia de Río Negro, del 23 de febrero de 2016, Yanina Celentano de La Falta el 1 de marzo de 2019, Rodrigo Astobiza en la Ruta Nacional 40, a la altura de La Rioja, el 28 de febrero de 2019, el caso de Mar de Ajó el 24 de febrero de 2019, Agustín Albizuri de Mendoza el 19 de junio de 2019, Eduardo Médici de Córdoba capital el 26 de mayo de 2019, Jorge Nicklin de Capilla del Monte, Córdoba, el 14 de noviembre de 2014, y Gabriel Rodríguez en la misma localidad cordobesa del 20 de noviembre de 2019. Las ocho presuntas naves alienígenas no eran más aves o insectos revoloteando frente a la cámara.

El caso restante es similar pero con un rasgo distintivo. Diego Valerioti descubrió un objeto alargado cuando revisó la foto del 11 de febrero de 2019 en El Calafate, provincia de Santa Cruz. La resolución del organismo determinó que la traza de movimiento era compatible con un insecto que intercedió en el campo visual, muy cerca de la lente de la cámara de un teléfono celular Motorola G6 “plus”, entre cuyos parámetros figura un tiempo de exposición lento (1/15 seg.)


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