27/02/2020

Argentina

fantástico

Pedro Rojas Cuozzo, historiador de vivencias santiagueñas, tiene un curioso récord

Fue abanderado durante cinco años seguidos de la escuela Industrial de La Banda. La fabulosa historia del bulón de oro en el Puente Carretero.
Pedro Rojas Cuozzo, historiador de vivencias santiagueñas, tiene un curioso récord | El Diario 24 Ampliar (1 fotos)

Pedro Rojas Cuozzo, historiador de vivencias santiagueñas, tiene un curioso récord

Corresponsalía Santiago del Estero. Guarda un récord que es, al menos, fantástico, el santiagueño Pedro Segundo Rojas Cuozzo; fue abanderado durante cinco años seguidos de la escuela Industrial de La Banda: de segundo a sexto año, de 1950 a 1955, una hazaña que pocos en el mundo habrán conseguido.

Como buen redactor de efemérides, el hombre avisa que tiene 87 años y medio “y un poquito más” y además desparrama una alegría de vivir que ya quisieran para sí, muchos jóvenes. Para quien no lo conoce, es el autor de innumerables recordaciones santiagueñas, fruto de una memoria colosal y prolijos archivos de recortes de diarios que guarda en su casa.

Se llama a sí mismo “historiador de vivencias santiagueñas” y por su afición a revolver de cosas del pasado, ha hecho algunos descubrimientos que son joyitas rescatadas de la existencia amarillenta de los santiagueños de antes, como una entrevista que mantuvo en un avión, rumbo a Italia, con el que presumiblemente haya sido quien puso el bulón de oro en el puente Carretero y la sospecha acerca de dónde —más o menos— podría estar. Una vieja y sostenida leyenda local, dice que los ingleses, entre los cientos de miles de bulones que pusieron en el puente que comunica Santiago con La Banda, colocaron uno que era de oro. También es cierto que descubrirlo llevaría a desarmar toda la construcción, con lo que saldría más caro hallarlo que dejarlo donde está.

Rojas entró a estudiar a la escuela Industrial en el año 49, después de haber abandonado, magisterio, que estudiaba en la escuela del Centenario. En segundo año cambiaron los planes de estudio, por lo que su abanderado, era el primero de las camadas que vendrían, luego siguió siendo el mejor alumno hasta sexto año.

No recibió la medalla de oro, porque aquel año, el 55, fueron pocas las escuelas que terminaron las clases, rememora. Una disposición del gobierno de facto, impedía a los chicos seguir yendo a la escuela, mientras continuaran los profesores que habían sido nombrados por el peronismo, según cuenta Rojas.

Hoy sigue paseando por la ciudad, deteniéndose para conversar con los amigos, dando lecciones sobre la historia más o menos reciente de la ciudad, respondiendo consultas sobre algunos acontecimientos del pasado y sobre todo desparramando su mirada de hombre bueno sobre una ciudad que sigue su ritmo, esperando que este historiador casero devele sus misterios más recónditos.

©Juan Manuel Aragón

Leer más notas de Juan Manuel Aragón



Recomienda esta nota: