25/05/2020

Argentina

ESTABA INTERNADO

Murió el múltiple femicida Ricardo Barreda

Murió esta noche, a los 83 años, en el geriátrico Del Rosario de José C. Paz.

El cuádruple femicida Ricardo Alberto Barrera (85) murió este lunes en un geriátrico de José C Paz, según confirmaron a Clarín fuentes sanitarias. El odontólogo -que en 1992 asesinó a sus dos hijas, su esposa y su suegra en una casona de La Plata- estaba internado desde el 10 de marzo en el Hogar Del Rosario de esa localidad del oeste del Gran Buenos Aires. 
Tenía problemas de próstata y una fase inicial del mal de Alzheimer.
Falleció en el geriátrico Del Rosario de José C. Paz por “causas naturales", según confirmaron fuentes policiales a Infobae. Tenía 83 años y estaba bajo libertad condicional.
NOTICIA EN DESARROLLO

El cuádruple femicida Ricardo Alberto Barreda (85) murió este lunes en un geriátrico de José C Paz, según confirmaron a Clarín fuentes sanitarias. El odontólogo -que en 1992 asesinó a sus dos hijas, su esposa y su suegra en una casona de La Plata- estaba internado desde el 10 de marzo en el Hogar Del Rosario de esa localidad del oeste del Gran Buenos Aires. 

Tenía problemas de próstata y una fase inicial del mal de Alzheimer.
Falleció en el geriátrico Del Rosario de José C. Paz por “causas naturales", según confirmaron fuentes policiales a Infobae. Tenía 83 años y estaba bajo libertad condicional.

Barreda pasó sus últimos años en la pobreza. Sin hogar, tras vivir un año entre los pasillos del Hospital General Villegas de Pacheco -donde se decía que simulaba ser otra persona, que amenazaba a médicos y enfermeros- fue internado por un breve período en el hospital Eva Perón del municipio. Barreda pasó sus últimos años en la pobreza. Sin hogar, tras vivir un año entre los pasillos del Hospital General Villegas de Pacheco -donde se decía que simulaba ser otra persona, que amenazaba a médicos y enfermeros- fue internado por un breve período en el hospital Eva Perón del municipio. 

Desgastado, Barreda usaba pañales en el centro médico, tenía lagunas en su discurso, algo que varios médicos tomaron por síntomas de Alzheimer, aunque nunca fue diagnosticado. Luego llegó a una pensión de la zona, donde el dueño lo intimó a echarlo: Barreda gritaba, hablaba solo, a veces gritaba.

En la peatonal de San Martín la gente lo seguía para pedirle fotos. Se lo veía comiendo en una fonda de la zona. Decía que le era difícil recordar a sus hijas. 


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