31/10/2020

Argentina

PREOCUPANTE

VIDEO: Presos amotinados en seis cárceles reclaman que se reanude el régimen de visitas

Se espera que autoridades judiciales y del gobierno se acerquen a dialogar con ellos para frenar los disturbios.

 Los presos de las cárceles de la provincia de Buenos Aires volvieron esta semana a reclamar que se reanude el régimen de visitas -suspendido desde el comienzo de las medidas preventivas por la pandemia- y que mejoren las condiciones de alojamiento. Las protestas comenzaron el lunes pasado en la Unidad Penitenciaria Nº 42 de Florencio Varela, donde los internos anunciaron una huelga de hambre hasta que atendieran su pedido. Las manifestaciones luego se replicaron en otros complejos carcelarios. Y hoy los detenidos también tomaron los techos.
Eso sucedió, por ejemplo, en el penal 10 de Melchor Romero, en La Plata. Allí los reclusos subieron a las terrazas, con los brazos envueltos en frazadas. Con el correr de las horas comenzaron a registrarse incidentes, a pesar de las palabras de uno de los internos: “Esto es pacífico, acá no hay quilombo. Estamos reclamando los beneficios que nos corresponden”. Se espera que en las próximas horas, autoridades judiciales y del gobierno de la provincia se acerquen a dialogar con ellos, como también con el resto de las cárceles donde hay disturbios.

Los presos de las cárceles de la provincia de Buenos Aires volvieron esta semana a reclamar que se reanude el régimen de visitas -suspendido desde el comienzo de las medidas preventivas por la pandemia- y que mejoren las condiciones de alojamiento.

Las protestas comenzaron el lunes pasado en la Unidad Penitenciaria Nº 42 de Florencio Varela, donde los internos anunciaron una huelga de hambre hasta que atendieran su pedido. Las manifestaciones luego se replicaron en otros complejos carcelarios. Y hoy los detenidos también tomaron los techos.

Eso sucedió, por ejemplo, en el penal 10 de Melchor Romero, en La Plata. Allí los reclusos subieron a las terrazas, con los brazos envueltos en frazadas.

Con el correr de las horas comenzaron a registrarse incidentes, a pesar de las palabras de uno de los internos: “Esto es pacífico, acá no hay quilombo. Estamos reclamando los beneficios que nos corresponden”.

Se espera que en las próximas horas, autoridades judiciales y del gobierno de la provincia se acerquen a dialogar con ellos, como también con el resto de las cárceles donde hay disturbios.


Grandes revueltas 

La Unidad N° 10 de Melchor Romero aloja a 150 detenidos, con la particularidad de que los ocupantes están al final de sus condenas. Es una de tres en la zona junto a la N° 34 para detenidos con diagnósticos psiquiátricos y la Alcaldía N° 3 donde están detenidos los ocho rugbiers acusados de matar a golpes a Fernando Báez Sosa.

A medida que transcurrió la mañana de hoy se produjeron revueltas en otros complejos penitenciarios, como en las Unidades 46, 47 y 48 de San Martín, la Unidad 13 de Junín, las Unidades 21 y 41 de Campana, la Unidad 40 de Lomas de Zamora y las Unidades 23, 24, 31 y 42 de Florencio Varela.

En algunos casos, los detenidos hacen alarde de tener totalmente tomadas las instalaciones. En otros, el patio de los complejos son escenarios de enfrentamientos con agentes penitenciarios. Las filmaciones viralizadas muestran a los reclusos arrojando piedras y otros proyectiles, mientras de fondo se escuchan bombas de estruendo.

En las unidades de San Martín se vivieron momentos de mucha violencia. Si bien “circulan versiones y hasta fotos difusas de heridos o muertos" sobre lo que sucede allí adentro, “todavía no hay nada confirmado”, dice a Infobae una fuente judicial. El fiscal Fabricio Iovine estaba por llegar al lugar hacia las 16 de esta tarde.

Mientras tanto, afuera del penal se fueron aglutinando los familiares de los presos. Preocupados por sus seres queridos, se acercaron para saber qué es lo que estaba pasando. En su desesperación por querer ingresar a la cárcel, chocaron con efectivos del Grupo de Apoyo Departamental la Policía Bonaerense que custodian todos los accesos. Así se produjeron discusiones elevadas de tono y empujones. La situación, afortunadamente, no pasó a mayores.



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