22/02/2021

Deportes

TESTIMONIOS

Declararon los acompañantes terapéuticos y complican al entorno de Diego Maradona por su muerte

Los profesionales señalaron que dos personas les manejaban los teléfonos celulares del Diez y que le filtraban las comunicaciones sin que él se de cuenta.

El fallecimiento de Diego Armando Maradona centró las miradas en su círculo íntimo de amigos y personal que se dedicaba a "cuidarlo". Por esto la Justicia continua reuniendo pruebas en base a las acusaciones contra Matías Morla y los demás imputados.


En este orden, en una nueva ronda de declaraciones, Alejandro Daniel Cottaro y Carlos Bachini los asistentes terapéuticos que estuvieron momentos previos a la muerte del futbolista explicaron: “Lo que me extrañó mientras estuve es que los celulares de Diego sonaban todo el tiempo y los manejaban Maximiliano (Pomargo) y Jonathan (Espósito)”.

Ambos declararon el viernes por la tarde en la Fiscalía General de San Isidro que investiga el posible homicidio culposo y dieron detalles de cómo, según sus palabras, le filtraban las comunicaciones telefónicas al Diez. Además, relataron que no existía una dieta para alguien con problemas cardíacos sino que le deban de comer sándwiches de miga de jamón y queso y osobuco con grasa.

“Eran dos celulares, en el sanatorio también los tenía. Me llamó la atención que cuando sonaba el teléfono le decían al que llamaba ‘el Diez está durmiendo’ y Diego estaba ahí con nosotros. Diego no los escuchaba porque cuando sonaban se iban al parque o se alejaban. A los que observé hacer esto eran Maximiliano y Jonathan”, expresó Bacchini frente a los fiscales.

El acompañante terapéutico se refiere a Maximiliano Pomargo, cuñado de Matías Morla y al sobrino de Diego, Jonathan Espósito, dos de las personas más cercanas a Maradona desde hace años y que estuvieron al lado del astro del fútbol hasta su fallecimiento.

El primero en declarar fue Cottaro, que contó que primero estuvo con Diego en la clínica Olivos y luego fue convocado nuevamente para asistir al Diez en la casa de Tigre. Explicó que llegó el viernes 13 de noviembre, dos días después de la externación, a las 7 de la mañana y debía permanecer hasta las 19 para cumplir su turno de 12 horas. “Diego estaba como blindado. El sobrino y los de seguridad te aislaban de Maradona, es como que no querían que tuviéramos contacto con él. Si él nos hablaba, todo bien, pero si uno quería acercarse enseguida los de seguridad y los demás (Jonathan Espósito o Maximiliano Pomargo) se interponían”, explicó.



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