23/05/2021

Argentina

EXPERIENCIA

El dueño de la marca de chocolates que promocionó Cristina contó su exitosa historia

En medio de una sesión, se la escuchó a la titular de la cámara alta preguntar por la hora de cierre de una heladería.

Desde su Italia natal, Aldo Fenoglio y su esposa llegaron a San Carlos de Bariloche en 1948, trayendo sus conocimientos y una renovada pasión por lo que mejor sabían hacer: chocolate artesanal. El paisaje patagónico, de hecho, se parecía al de su pueblo natal, Torino.
Casi inmediatamente instalan la primera chocolatería artesanal barilochense, llamada Tronador, y debido a la calidad de sus productos el emprendimiento familiar creció rápidamente. Dos de sus tres hijos, Diego y Laura, se incorporaron a la elaboración del chocolate.
Es Diego Fenoglio, justamente, quien con el correr de los años decide encarar su propio establecimiento artesanal barilochense: con los conocimientos y experiencia acumuladas durante décadas, en 1996 funda Rapanui Chocolates.
Con la nueva empresa avanza en un explosivo crecimiento, hasta que en 2012 llega a Buenos Aires y en 2015 otros locales donde vende chocolate y helado, que también es un éxito. Tanto que hasta conquistó el paladar de quien ahora es la vicepresidenta de la Nación.
Claramente se la oyó a Cristina Fernández preguntar a su asesor a qué hora cerraba Rapanui; todo el Senado la escuchó y quienes seguían la transmisión de la sesión. Menos Diego Fenoglio, a quien le avisaron sus allegados mediante "millones de mensajes".
"Agarro el teléfono y había millones de Whatsapp de amigos, y me comentaban lo divertido que había sido que la vicepresidenta, en una sesión del Senado, diga Rapanui. Me resultó rarísimo, al principio no entendía lo que había pasado... No sabía nada", comentó el empresario chocolatero en entrevista con Radio Con Vos.
"Me pareció simpática la situación, es muy extraño que un vicepresidente en una sesión del Senado diga Rapanui. Me pareció muy simpático", agregó Fenoglio, quien aseguró haber pagado el impuesto a las grandes fortunas. "Lo pagamos y punto, los impuesto los tenemos que pagar. Yo no me pongo a discernir si está bien o mal", aseguró.
Consultado si piensa hacerle algún regalo a Cristina por el "chivo", el empresario respondió: "No lo pensé, pero eso se lo voy a dejar a mi hija, que está en marketing".
Desde su Italia natal, Aldo Fenoglio y su esposa llegaron a San Carlos de Bariloche en 1948, trayendo sus conocimientos y una renovada pasión por lo que mejor sabían hacer: chocolate artesanal. El paisaje patagónico, de hecho, se parecía al de su pueblo natal, Torino.

Casi inmediatamente instalan la primera chocolatería artesanal barilochense, llamada Tronador, y debido a la calidad de sus productos el emprendimiento familiar creció rápidamente. Dos de sus tres hijos, Diego y Laura, se incorporaron a la elaboración del chocolate.

Es Diego Fenoglio, justamente, quien con el correr de los años decide encarar su propio establecimiento artesanal barilochense: con los conocimientos y experiencia acumuladas durante décadas, en 1996 funda Rapanui Chocolates.

Con la nueva empresa avanza en un explosivo crecimiento, hasta que en 2012 llega a Buenos Aires y en 2015 otros locales donde vende chocolate y helado, que también es un éxito. Tanto que hasta conquistó el paladar de quien ahora es la vicepresidenta de la Nación.

Claramente se la oyó a Cristina Fernández preguntar a su asesor a qué hora cerraba Rapanui; todo el Senado la escuchó y quienes seguían la transmisión de la sesión. Menos Diego Fenoglio, a quien le avisaron sus allegados mediante "millones de mensajes".

"Agarro el teléfono y había millones de Whatsapp de amigos, y me comentaban lo divertido que había sido que la vicepresidenta, en una sesión del Senado, diga Rapanui. Me resultó rarísimo, al principio no entendía lo que había pasado... No sabía nada", comentó el empresario chocolatero en entrevista con Radio Con Vos.

"Me pareció simpática la situación, es muy extraño que un vicepresidente en una sesión del Senado diga Rapanui. Me pareció muy simpático", agregó Fenoglio, quien aseguró haber pagado el impuesto a las grandes fortunas. "Lo pagamos y punto, los impuesto los tenemos que pagar. Yo no me pongo a discernir si está bien o mal", aseguró.

Consultado si piensa hacerle algún regalo a Cristina por el "chivo", el empresario respondió: "No lo pensé, pero eso se lo voy a dejar a mi hija, que está en marketing".


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