23/06/2021

Argentina

SALUD

Qué pasa si tomo analgésicos antes o después de recibir la vacuna contra el COVID-19

Varias personas se preguntan si es recomendable ingerir ibuprofeno, paracetamol o aspirina antes de la inoculación. Tené en cuenta estos detalles.

Existe una tendencia poco saludable que es tomar o dar de tomar a menores ciertos analgésicos antes o después de vacunarse para prevenir efectos adversos leves como fiebre, cefalea, dolor muscular, fatiga, astenia y dolor en el sitio de la inyección.
En medio de la actual campaña de vacunación contra el coronavirus para prevenir la enfermedad COVID-19 que genera, esta práctica poco recomendada puede intensificarse y contribuir a tomarlos sin razón alguna. Y algunos expertos internacionales advierten que la toma de esas drogas podría generar una respuesta inmunitaria menor de la vacunas en el organismo.
Las vacunas funcionan básicamente engañando al cuerpo, haciéndole creer que tiene un virus para que prepare defensas contra él. Su aplicación puede generar efectos adversos leves normales y esperables. Pero no en todos los vacunados. “Estos síntomas significan que su sistema inmune está acelerándose y que la vacuna está funcionando”, explicó la doctora Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), en una conferencia de prensa reciente.
En este contexto, en diálogo con el sitio Infobae, el infectólogo Lautaro de Vedia, ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, aseguró: “Ante la presencia de síntomas después de la vacunación, se pueden tomar analgésicos. He escuchado casos de pacientes que los toman antes de aplicarse la vacuna, pero eso no tiene una indicación ni un sustento médico razonable. Debemos evitar tomar cosas innecesarias y solamente tomarlos en caso de que aparezca algún síntoma”.
La médica infectóloga Cristina Freuler, jefa del Departamento de Medicina Interna del Hospital Alemán, explicó: “No hay ninguna evidencia científica de que disminuya la respuesta inmunitaria el tomar los analgésicos. Lo lógico es tomarlo si uno tiene un efecto adverso como fiebre o cefalea. Muchas personas lo hacen en forma preventiva o se lo aplican a bebés. Hay que esperar a ver si hay algún efecto adverso posterior asociado a la vacuna para tomarlo”.
Y agregó: “Si pensamos en la vacuna del coronavirus, sabemos que alrededor del 30 por ciento va a tener un efecto adverso leve. Si todos toman analgésicos para evitar esto, va a haber un 70% de personas que está tomando analgésicos sin necesidad. Es cierto que los analgésicos tomados en forma poco frecuente no tienen por qué producir daño. Pero mi criterio es que cuanto menos medicación uno tome, mejor”.
Para la doctora Lilián Testón, infectóloga y coordinadora de epidemiología del grupo Stamboulian, los analgésicos y antipiréticos como el parecetamol o ibuprofeno “son efectivos para el manejo de los efectos adversos como el dolor en el sitio de la inyección, dolores musculares y fiebre”.
“Sin embargo, el CDC no recomienda la administración de estas drogas antes de la inyección de la vacuna por la posibilidad de la disminución en la respuesta inmune. Esta recomendación está hecha para las vacunas genómicas que se aplican en Estados Unidos, como la de Pfizer y Moderna. Las mayores recomendaciones existen para las reacciones anafilácticas que produce la vacuna de Pfizer”, sostuvo en diálogo con el sitio Infobae la especialista, y agregó que “se pueden utilizar para minimizar los efectos adversos una vez que fue aplicada la vacuna. Es necesario consultar al médico en caso de que el enrojecimiento en el sitio de la inyección aumente luego de 24 horas o si los efectos adversos secundarios le preocupan o parecen no desaparecer al cabo de unos días”.
Existe una tendencia poco saludable que es tomar o dar de tomar a menores ciertos analgésicos antes o después de vacunarse para prevenir efectos adversos leves como fiebre, cefalea, dolor muscular, fatiga, astenia y dolor en el sitio de la inyección.

En medio de la actual campaña de vacunación contra el coronavirus para prevenir la enfermedad COVID-19 que genera, esta práctica poco recomendada puede intensificarse y contribuir a tomarlos sin razón alguna. Y algunos expertos internacionales advierten que la toma de esas drogas podría generar una respuesta inmunitaria menor de la vacunas en el organismo.

Las vacunas funcionan básicamente engañando al cuerpo, haciéndole creer que tiene un virus para que prepare defensas contra él. Su aplicación puede generar efectos adversos leves normales y esperables. Pero no en todos los vacunados. “Estos síntomas significan que su sistema inmune está acelerándose y que la vacuna está funcionando”, explicó la doctora Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), en una conferencia de prensa reciente.

En este contexto, en diálogo con el sitio Infobae, el infectólogo Lautaro de Vedia, ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, aseguró: “Ante la presencia de síntomas después de la vacunación, se pueden tomar analgésicos. He escuchado casos de pacientes que los toman antes de aplicarse la vacuna, pero eso no tiene una indicación ni un sustento médico razonable. Debemos evitar tomar cosas innecesarias y solamente tomarlos en caso de que aparezca algún síntoma”.

La médica infectóloga Cristina Freuler, jefa del Departamento de Medicina Interna del Hospital Alemán, explicó: “No hay ninguna evidencia científica de que disminuya la respuesta inmunitaria el tomar los analgésicos. Lo lógico es tomarlo si uno tiene un efecto adverso como fiebre o cefalea. Muchas personas lo hacen en forma preventiva o se lo aplican a bebés. Hay que esperar a ver si hay algún efecto adverso posterior asociado a la vacuna para tomarlo”.

Y agregó: “Si pensamos en la vacuna del coronavirus, sabemos que alrededor del 30 por ciento va a tener un efecto adverso leve. Si todos toman analgésicos para evitar esto, va a haber un 70% de personas que está tomando analgésicos sin necesidad. Es cierto que los analgésicos tomados en forma poco frecuente no tienen por qué producir daño. Pero mi criterio es que cuanto menos medicación uno tome, mejor”.

Para la doctora Lilián Testón, infectóloga y coordinadora de epidemiología del grupo Stamboulian, los analgésicos y antipiréticos como el parecetamol o ibuprofeno “son efectivos para el manejo de los efectos adversos como el dolor en el sitio de la inyección, dolores musculares y fiebre”.

“Sin embargo, el CDC no recomienda la administración de estas drogas antes de la inyección de la vacuna por la posibilidad de la disminución en la respuesta inmune. Esta recomendación está hecha para las vacunas genómicas que se aplican en Estados Unidos, como la de Pfizer y Moderna. Las mayores recomendaciones existen para las reacciones anafilácticas que produce la vacuna de Pfizer”, sostuvo en diálogo con el sitio Infobae la especialista, y agregó que “se pueden utilizar para minimizar los efectos adversos una vez que fue aplicada la vacuna. Es necesario consultar al médico en caso de que el enrojecimiento en el sitio de la inyección aumente luego de 24 horas o si los efectos adversos secundarios le preocupan o parecen no desaparecer al cabo de unos días”.


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