11/07/2021

Argentina

PLÁSTICOS

Cuánto se recicla y cuánto se puede reciclar: la situación de Argentina ante el mundo

Fomentar un buen sistema de reciclado es importante para reducir la cantidad de plásticos en el ambiente, pero también su consumo.

En el mundo, sólo el 2% de la producción anual de plástico proviene de plástico reciclado. En la Argentina existen grandes diferencias en las capacidades que tiene cada municipio de reciclar los residuos plásticos. 
Los especialistas coinciden en que no alcanza sólo con reciclar, también es necesario reducir el consumo de plásticos y evitar los de un solo uso.
En el mundo se producen 78 millones de toneladas de plástico al año, el peso equivalente a 7.200 torres Eiffel o 650 mil ballenas azules. De ese total, el 40% termina en basureros o rellenos sanitarios, el 32% en el ambiente (océanos y ríos, por ejemplo), el 14% es incinerado o utilizado para generar energía, y sólo un 14% se recicla. 
De ese 14%, una parte se pierde en el proceso, una parte se reutiliza para otros productos de menor calidad que no reemplazan nuevos plásticos, como felpudos o madera de plástico, y sólo una pequeña parte del material entra en un proceso de reciclaje de circuito cerrado, es decir se reutiliza para productos similares, según explica un informe de la Fundación Ellen MacArthur.
En síntesis, de esa producción de 78 millones de toneladas, sólo el 2% viene de plástico reciclado mientras que el otro 98% es plástico virgen. 
En nuestro país se recicla alrededor del 14,6% del total de consumo de plásticos, según datos de Ecoplas, una asociación especializada en tratamiento de plásticos. Esto genera que la industria recicladora de plásticos esté funcionando al 40% de su capacidad por falta de insumos. “Esto significa que hay mucho margen para aumentar la separación y la recuperación de los plásticos posconsumo”, explicó a Chequeado Verónica Ramos, directora ejecutiva de Ecoplas. 
En la Argentina, la gestión de residuos urbanos (GRU) está a cargo de los municipios. Un informe de Compromiso Empresarial para el Reciclaje (Cempre) relevó distintos datos de los 200 municipios con mayor población y mostró que la mayoría de ellos no tiene la capacidad de reciclar. El 85% de los municipios relevados no cuentan con un programa para grandes generadores, como comercios o empresas que generan gran cantidad de residuos urbanos. Esto es especialmente importante si se considera que una persona promedio genera alrededor de 30 kilos de residuos por mes versus los grandes comercios, como centros comerciales u hoteles, que generan más de 1000 kilos.  
El informe también señala que sólo la mitad de los municipios cuenta con plantas de diferenciación de residuos (donde se separa lo que puede ser reciclado y el tipo de material). Además, el 70% de los habitantes de los municipios relevados no cuentan con recolección diferenciada, es decir, con camiones que recojan los residuos reciclables por separado. 
Uno de los símbolos asociados con el reciclaje son las tres flechas circulares que acostumbramos a ver en los envases plásticos. Estas no implican que el envase venga de plástico reciclado ni que pueda serlo en el futuro. El número que está dentro de ellas, que va del 1 al 7, sólo indica qué tipo de plástico es. 
“De esas 7 categorías, sólo la número 1 y la 2 se reciclan fácilmente o es accesible para la mayoría de los lugares reciclarlo, mientras que de la 3 a la 6 tienen muy baja tasa de reciclabilidad”, dijo a Chequeado Rosario Medrano, coordinadora del Área de Laboratorio de la empresa social Unplastify. “Esto significa que pueden ser técnicamente reciclados, pero de ahí a que el lugar donde vivís tenga la capacidad y la infraestructura para hacerlo es otra cosa. Esto tiene que ver con que son los tipos de plásticos que más entran en contacto con alimentos y, por ende, terminan sucios y es muy costoso limpiarlos, lo que hace que pierdan valor en el mercado del reciclaje”, agregó. 
Un problema candente
Otro informe de Cempre muestra que muchos municipios disponen los residuos en basurales a cielo abierto. Ramos explicó que gran parte de “la presencia de plásticos en el ambiente y en cursos de agua son consecuencia de la gestión ineficiente de los RSU (Residuos Sólidos Urbanos), incluyendo los 5000 basurales a cielo abierto que existen en todo el país y provocan contaminación a las napas de agua, cursos de agua cercanos y, en su mayoría, se queman provocando el peor impacto ambiental”. 
Se estima que alrededor del 43% de los residuos urbanos terminan en estos lugares.  
Una de las propuestas para el tratamiento de los plásticos es que las empresas que los producen sean responsables de su tratamiento después del consumo. Muchas organizaciones, como Fundación Vida Silvestre, exigen desde hace varios años el tratamiento de una Ley de Residuos de envases con la figura de responsabilidad extendida del productor (REP). 
Esto haría que las empresas deban responsabilizarse legal y financieramente de sus productos en la etapa después del consumo. También propone un sistema de incentivos para las empresas que introduzcan un diseño sustentable en sus productos y que sustituyan los envases de un solo uso por alternativas reutilizables.
Para mostrar la importancia de esto, un proyecto de la organización global Break Free From Plastic realizó en más de 50 países una auditoría de marcas, en la que se recolectaron más de 340 mil residuos plásticos. El 63% de estos residuos estaban etiquetados claramente con una marca comercial, y las tres marcas más encontradas fueron The Coca-Cola Company, PepsiCo y Nestlé. 

En el mundo, sólo el 2% de la producción anual de plástico proviene de plástico reciclado. En la Argentina existen grandes diferencias en las capacidades que tiene cada municipio de reciclar los residuos plásticos. 

Los especialistas coinciden en que no alcanza sólo con reciclar, también es necesario reducir el consumo de plásticos y evitar los de un solo uso.

En el mundo se producen 78 millones de toneladas de plástico al año, el peso equivalente a 7.200 torres Eiffel o 650 mil ballenas azules. De ese total, el 40% termina en basureros o rellenos sanitarios, el 32% en el ambiente (océanos y ríos, por ejemplo), el 14% es incinerado o utilizado para generar energía, y sólo un 14% se recicla. 

De ese 14%, una parte se pierde en el proceso, una parte se reutiliza para otros productos de menor calidad que no reemplazan nuevos plásticos, como felpudos o madera de plástico, y sólo una pequeña parte del material entra en un proceso de reciclaje de circuito cerrado, es decir se reutiliza para productos similares, según explica un informe de la Fundación Ellen MacArthur.

En síntesis, de esa producción de 78 millones de toneladas, sólo el 2% viene de plástico reciclado mientras que el otro 98% es plástico virgen. 

En nuestro país se recicla alrededor del 14,6% del total de consumo de plásticos, según datos de Ecoplas, una asociación especializada en tratamiento de plásticos.

Esto genera que la industria recicladora de plásticos esté funcionando al 40% de su capacidad por falta de insumos. “Esto significa que hay mucho margen para aumentar la separación y la recuperación de los plásticos posconsumo”, explicó al sitio Chequeado Verónica Ramos, directora ejecutiva de Ecoplas. 

En la Argentina, la gestión de residuos urbanos (GRU) está a cargo de los municipios. Un informe de Compromiso Empresarial para el Reciclaje (Cempre) relevó distintos datos de los 200 municipios con mayor población y mostró que la mayoría de ellos no tiene la capacidad de reciclar. El 85% de los municipios relevados no cuentan con un programa para grandes generadores, como comercios o empresas que generan gran cantidad de residuos urbanos.

Esto es especialmente importante si se considera que una persona promedio genera alrededor de 30 kilos de residuos por mes versus los grandes comercios, como centros comerciales u hoteles, que generan más de 1000 kilos.  

El informe también señala que sólo la mitad de los municipios cuenta con plantas de diferenciación de residuos (donde se separa lo que puede ser reciclado y el tipo de material). Además, el 70% de los habitantes de los municipios relevados no cuentan con recolección diferenciada, es decir, con camiones que recojan los residuos reciclables por separado. 

Uno de los símbolos asociados con el reciclaje son las tres flechas circulares que acostumbramos a ver en los envases plásticos. Estas no implican que el envase venga de plástico reciclado ni que pueda serlo en el futuro. El número que está dentro de ellas, que va del 1 al 7, sólo indica qué tipo de plástico es. 

“De esas 7 categorías, sólo la número 1 y la 2 se reciclan fácilmente o es accesible para la mayoría de los lugares reciclarlo, mientras que de la 3 a la 6 tienen muy baja tasa de reciclabilidad”, dijo a Chequeado Rosario Medrano, coordinadora del Área de Laboratorio de la empresa social Unplastify.

“Esto significa que pueden ser técnicamente reciclados, pero de ahí a que el lugar donde vivís tenga la capacidad y la infraestructura para hacerlo es otra cosa. Esto tiene que ver con que son los tipos de plásticos que más entran en contacto con alimentos y, por ende, terminan sucios y es muy costoso limpiarlos, lo que hace que pierdan valor en el mercado del reciclaje”, agregó. 



Un problema candente

Otro informe de Cempre muestra que muchos municipios disponen los residuos en basurales a cielo abierto. Ramos explicó que gran parte de “la presencia de plásticos en el ambiente y en cursos de agua son consecuencia de la gestión ineficiente de los RSU (Residuos Sólidos Urbanos), incluyendo los 5000 basurales a cielo abierto que existen en todo el país y provocan contaminación a las napas de agua, cursos de agua cercanos y, en su mayoría, se queman provocando el peor impacto ambiental”. 

Se estima que alrededor del 43% de los residuos urbanos terminan en estos lugares.  

Una de las propuestas para el tratamiento de los plásticos es que las empresas que los producen sean responsables de su tratamiento después del consumo. Muchas organizaciones, como Fundación Vida Silvestre, exigen desde hace varios años el tratamiento de una Ley de Residuos de envases con la figura de responsabilidad extendida del productor (REP). 

Esto haría que las empresas deban responsabilizarse legal y financieramente de sus productos en la etapa después del consumo. También propone un sistema de incentivos para las empresas que introduzcan un diseño sustentable en sus productos y que sustituyan los envases de un solo uso por alternativas reutilizables.

Para mostrar la importancia de esto, un proyecto de la organización global Break Free From Plastic realizó en más de 50 países una auditoría de marcas, en la que se recolectaron más de 340 mil residuos plásticos. El 63% de estos residuos estaban etiquetados claramente con una marca comercial, y las tres marcas más encontradas fueron The Coca-Cola Company, PepsiCo y Nestlé. 


Fuente: Chequeado



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