31/10/2021

Argentina

UIF

Renuncias en la UIF abrieron una nueva interna entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner

La semana pasada el Presidente aceptó la renuncia de Carlos Cruz, que encabeza la entidad que lucha contra el lavado de dinero, y Mariana Quevedo, su vice.

La última semana Alberto Fernández firmó los decretos que aceptaron las renuncias del presidente de la Unidad de Información Financiera (UIF) Carlos Cruz y su vicepresidenta, Mariana Quevedo, quienes dieron un paso al costado y dejaron al descubierto una feroz interna. El organismo autárquico que tiene como principal objetivo encabezar la lucha contra el lavado de dinero.

Las renuncias expusieron públicamente el clima de absoluta tensión que se vivía en la UIF desde hace meses. El problema empezó por una serie de salidas de funcionarios vinculados a Quevedo pero, en realidad, la interna terminó de estallar hacia finales de septiembre. Fue después de la inacción de la UIF ante el sobreseimiento de los directivos de la empresa Techint en la causa conocida como “los cuadernos de las coimas”. Hubo entonces acusaciones cruzadas y las voces dentro del organismo eran repartidas. Algunos lo definieron como un “error involuntario” y otros, mucho más severos y al mismo tiempo cercanos a Cristina Fernández de Kirchner, hablaban de un “mamarracho político”.

Carlos Cruz es un abogado reconocido en el mundo del derecho penal y un profesor de la Universidad de Buenos Aires que cultivó una buena relación con Alberto Fernández a través del vínculo de ambos con el fallecido Esteban Righi, según Télam. El titular de la UIF era un hombre de confianza del exprocurador general de la Nación, a quien el Presidente suele reconocer como “uno de sus grandes maestros”. Detrás tenía a la bahiense Mariana Quevedo, cercana al ministro del interior “Wado” De Pedro y a La Cámpora. Era, en definitiva, la representante del cristinismo más puro. Esa relación entre presidente y vice, según cuentan, era insostenible. Hasta evitaban cruzarse en las oficinas del edificio de Avenida de Mayo.

En ese contexto, Alberto Fernández solicitó en una primera instancia la renuncia de Quevedo, en lo que podría haberse interpretado como un gesto de apoyo hacia el hombre que él mismo había designado para el cargo. Sin embargo, una vez más esa decisión no estaba alineada con las intenciones de la Vicepresidenta de la Nación. Para el kirchnerismo, aquel paso en falso en la causa cuadernos funcionó como una sentencia irrevocable para Cruz. Ni siquiera su antecedente como fundador de la comisión de Justicia del Instituto Patria alcanzaba para perdonarlo.

La jugada se transformó entonces en una transacción de “pieza por pieza”, en la que el Presidente se encontró nuevamente con una serie de condiciones específicas de parte de su compañera de fórmula. “Si se va Quevedo, también se va Cruz”, fue el planteo. Y así fue. Las rispideces por este tema llegaron incluso a manifestarse entre dos de los incondicionales de Cristina que más conocen de los submundos judiciales: el mencionado De Pedro y Juan Martín Mena, viceministro de Justicia, tenían posturas enfrentadas.

 

Cuándo llegarán los nuevos nombramientos en la UIF

La salida de Quevedo ya se hizo efectiva, en tanto que Cruz se quedará en el cargo hasta que se designe y apruebe a un nuevo titular. Las autoridades de la UIF son designadas por el ejecutivo pero deben conseguir las correspondientes adhesiones y pasar por el filtro de la Comisión de Acuerdos del Senado de la Nación antes de llegar al cargo. En el Gobierno hay preocupación especial por acelerar ese proceso para que la nueva cúpula sea aprobada por la actual conformación de la cámara de Senadores, previo a los cambios que se produzcan a partir de la elección legislativa.

Durante los próximos días Cruz enviará una carta en la que se espera un balance de su gestión y una recopilación de los motivos de su salida. Repasará en qué estado encontró al organismo y será muy crítico con la administración de la era macrista, a cargo de Mariano Federici, como lo fue durante casi toda su gestión. En su entorno hablan también del “desgaste interno”, generado en muchos casos por trabas generadas desde el seno de la propia coalición. Mientras tanto, se espera que empiecen a circular nombres para su reemplazo y aunque hay sectores de La Cámpora que se entusiasman con tener un nuevo referente en un puesto clave de la lucha contra la corrupción, la necesidad de generar acuerdos con la oposición parece complicar esa idea.




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