06/07/2022

Argentina

VICTIMAS

Emoción y alegría tras 19 condenas por lesa humanidad en la megacausa Campo de Mayo

En una jornada donde primó la emoción, sobrevivientes y familiares de víctimas

En una jornada donde primó la emoción, sobrevivientes y familiares de víctimas del centro de detención de Campo de Mayo celebraron hoy las 19 condenas que recibieron los acusados de cometer crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura cívico-militar.

En las inmediaciones del Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de San Martín comenzaron a congregarse desde las 12 militantes con banderas de organizaciones como la CTA Autónoma, el Centro Cultural Macacha Güemes, Trabajadores y Delegados de los Años 70, la Comisión por la Memoria, Verdad y Justicia San Martin, la Agrupación El Eternauta y Sobrevivientes, familiares y compañerxs de Campo d Mayo.

Andrea Taboada -de la Comisión de la Memoria, Verdad y Justicia de Zona Norte- dijo a Télam: "Llegar hasta aquí es una victoria del movimiento de derechos humanos y la ciudadanía. Si las condenas no reflejan lo que pedimos, seguiremos peleando por justicia".

"Queremos cárcel común y efectiva para los responsables. Queremos culpables con condenas contundentes, pero hay una expectativa menor y algunas dudas sobre la contundencia de las condenas", agregó.

En un día pálido con niebla y garúa, la calle Pueyrredón estuvo cortada al tránsito y colmada por un centenar de personas que se acercaron a escuchar la sentencia a través de pantallas y parlantes colocados por la agrupación Abuelas de Plaza de Mayo.

Quien también estuvo en las afueras fue Eduardo Caram, sobreviviente del centro clandestino en Campo de Mayo, quien afirmó a Télam que "es muy importante este momento porque se da después de 45 años de una espera que generó una herida muy difícil de atravesar".

"Quiero un acercamiento a la verdad. Nosotros sabemos que lo que el veredicto del tribunal diga es un acercamiento a la verdad porque faltan muchos más culpables que estén sentados en el banquillo", agregó.

Las puertas de la sala de audiencias se abrieron cerca de las 14 para albergar a los fiscales, abogados, familiares y periodistas que escucharon con atención los nombres de cada una de las 323 víctimas, entre ellas 17 mujeres embarazadas, y las respectivas condenas a los 19 culpables de estos crímenes.

Silvia Liaudat, una de las sobrevivientes de Campo de Mayo llegó desde Río Negro especialmente para presenciar el veredicto.

"Es una alegría inmensa poder estar acá presentes. Esperamos que los genocidas tengan perpetua y estén en cárceles comunes", dijo Liaudat a Télam antes de comenzar la sentencia.

Liaudat puso en palabras el sentimiento común entre familiares y militantes: "El dolor que provocó esta dictadura en las familias fue irreversible. Hasta hoy día existe el miedo y el terror"

Pese a eso, la sobreviviente del terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico-militar destacó: "La justicia ya está decretada por el pueblo. La condena social es la fundamental".

"Estamos felices de estar acá, y esperamos que hoy se haga justicia", agregó.

A sala llena y con personas de pie en varios rincones del recinto, el tribunal integrado por los jueces Daniel Gutiérrez, Silvina Mayorga y Nada Flores Vega, comenzó la lectura del veredicto a las 14.20.

Con un silencio sepulcral que sólo fue interrumpido por los bombos y cánticos que llegaban desde la calle, todos los presentes mantuvieron una escucha atenta y expectante durante las dos horas que duró la sentencia.

A ambos extremos del estrado del tribunal, dos televisores mostraron en sus pantallas los rostros de los 19 imputados, quienes siguieron el veredicto de manera virtual.

Frente a los jueces, estuvo sentado en primera fila el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti, acompañado por abogados y familiares de víctimas.

Detrás, en cada fila de asientos, más allegados a las víctimas sostenían con firmeza carteles con los rostros y nombres de cada uno de los detenidos desaparecidos.

Ante la lectura de la primera condena, prisión perpetua para el exjefe de Institutos Militares de Campo de Mayo Santiago Omar Rivero, pudieron verse gestos de festejo, manos alzadas hacia arriba y abrazos mezclados con la calma solicitada previamente por el tribunal y un fuerte griterío en el fondo.

Lo mismo sucedió al oírse las sentencias a reclusión perpetua de Luis Sadi Pepa, Eugenio Guañabens Perelló, Luis del Valle Arce, Carlos Javier Tamini, Carlos Eduardo José Somoza, Miguel Conde, Mario Ruben Domínguez, Francisco Rolando Agostino y Luis Pacífico Britos.

Al conocerse las penas menores que recibieron otros nueve acusados hubo murmullos y notorio malestar en el semblante de muchos de los presentes.

Hugo Miguel Castagno Monge recibió 22 años de prisión; Bernardo Caballero, 20 años de prisión; Carlos Alberto Rojas, 13 años de prisión; Alfredo Oscar Arena, 12 años de prisión; Federico Ramírez Mitchell, 11 años de prisión; Arnaldo Julio Román, 9 años y 6 meses de prisión; Roberto Julio Fusco, 11 años y 6 meses prisión; Ramón Vito Cabrera, 10 años y 6 meses de prisión; y Carlos Daniel Caimi, 4 años de prisión.

Sin embargo, al finalizar la lectura del veredicto, los familiares saltaron emocionados de sus asientos y se unieron en el característico canto de militantes y agrupaciones de derechos humanos: "¡30.000 compañeros detenidos y desaparecidos presentes, ahora y siempre!"

"Es un juicio histórico que repara a un montón de familiares que vienen luchando para que esos procesos se lleven adelante", dijo Pietragalla Corti a Télam al finalizar el juicio.

"Estamos contentos de poder escuchar de vuelta fallos históricos", agregó, y subrayó que "se van a apelar" las condenas que consideran "bajas" y también cuestionó la duración que tuvo el juicio.

"Duró tres años, exigimos que sean más cortos en el tiempo", añadió sobre juicios que por su tamaño no deben tener "una audiencia" por semana.

Pietragalla Corti también hizo hincapié en la "impunidad biológica" que tienen muchos de los acusados en crímenes de lesa humanidad, quienes mueren antes de ser condenados.

"Hay dos acusados que se murieron en el trayecto del juicio", señaló.

Afuera del juzgado, en la calle, familiares, militantes y allegados continuaron festejando el veredicto, entre ellos se encontraba la legisladora porteña por el Frente de Todos, Victoria Montenegro. quien señaló que "es importante seguir adelante con los juicios".

"Son fechas que siempre movilizan. La justicia repara y hay que seguir trabajando por defenderla", apuntó.

Por su parte, la fiscal Gabriela Sosti consideró que el "balance" del juicio es que "hay 19 condenas".

"Es la causa más grande de la jurisdicción. Junta 14 causas previas", dijo Sosti, que también resaltó la importancia que esta causa repara la situación de "trabajadores" y "militantes" que eran las víctimas de estos crímenes.

"El 67% de los compañeros fueron trabajadores de la zona norte. Eran militantes sindicales y políticos, trabajadores de las grandes empresas", detalló.

Uno de estos casos fue el de Aldo Omar Ramírez, delegado naval de Astilleros Argentinos Río de La Plata, detenido desaparecido en septiembre de 1977. Bajo la fina llovizna, Paula Analía Ramírez, su hija, dijo a Télam: "Estoy muy emocionada por mi papá y por los 30 mil".

"Hubo compañeros de militancia de mi viejo que esperaron justicia y no alcanzaron este momento. Pero el momento llegó", agregó entre lágrimas.

Ramírez enfatizó que "es importante" que la sociedad "sepa de las cosas que nos ocurrieron" para que "no vuelvan a suceder".





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